Daniel R. Caruncho Barcelona 17/05/2026 06:00 Actualizado a 17/05/2026 12:06 Para Vladímir Putin, el día de la Victoria siempre había sido un motivo de orgullo. Una jornada para presumir de músculo militar. Sus mejores tanques y misiles, desplegados en el corazón de Moscú. Un niño corre junto a un monumento bélico del Museo Nacional de la Historia de Ucrania en la Segunda Guerra Mundial, en Kyiv SERGEI SUPINSKY / AFP Pero, este año, el desfile de la plaza Roja se convirtió más bien en una humillación para el presidente ruso.
El Kremlin no solo tuvo que prescindir de la exhibición de armamento pesado por miedo a un sabotaje ucraniano, sino que tuvo que rogarle a la Casa Blanca que impusiera un alto el fuego temporal para garantizar un 9 de mayo en paz. Volodímir Zelenski acató la tregua, pero quiso dejar claro que él tenía la sartén por el mango. En un gesto sin precedentes, emitió un decreto para “permitir la celebración” del día de la Victoria y excluir la plaza Roja de cualquier ataque. Todo un golpe al ego de Putin: Kyiv dando su autorización a Moscú para organizar su gran fiesta nacional.
Este episodio habría sido impensable cuatro años atrás, cuando Rusia inició su “operación militar especial” en Ucrania, y es sintomático. Evidencia que Zelenski se siente en situación de ventaja. El presidente ruso, Vladímir Putin, el pasado día 9 en Moscú durante su discurso del día de la Victoria Pavel Bednyakov / AFP “Las dinámicas de la guerra están cambiando”, decía el pasado lunes la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, quien aseguraba que Ucrania se encuentra “en una posición mucho mejor que hace un año”, mientras que Rusia está “más débil que nunca”. Pero ¿tiene fundamento este optimismo? ¿Realmente se está produciendo un giro en la guerra?

El análisis de lo que sucede en el frente sugiere que sí. Tras un invierno durísimo para la población ucraniana , con constantes cortes de electricidad y calefacción provocados por los ataques rusos sobre las infraestructuras energéticas, la primavera parece sonreír a Kyiv. En los últimos meses, el ejército ruso apenas ha avanzado. No solo eso: según el Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington, en abril Ucrania consiguió liberar más territorio del que Rusia conquistó. Algo que no sucedía desde el verano del 2024, cuando Kyiv realizó su incursión sobre la región de Kursk.
Estas ganancias territoriales ucranianas son escasas (apenas 114 kilómetros cuadrados), y el ejército ruso sigue ocupando cerca del 20% del país, pero el dato deja al descubierto la incapacidad del Kremlin para lograr sus objetivos estratégicos. Asimismo, Ucrania asegura que Rusia está perdiendo más soldados en el frente de los que es capaz de reclutar. Según Kyiv, cada mes más de 35. 000 uniformados rusos causan baja. Una cifra que, de ser cierta –el Kremlin no informa sobre sus pérdidas en el frente–, superaría con creces a la de nuevas incorporaciones mensuales en el ejército ruso, que se cree que se sitúan entre las 24. 000 y 30. 000.
Varios factores explican este desgaste de Rusia. El primero, la decisión de Elon Musk de vetar el acceso al servicio de internet por satélite Starlink a las tropas rusas desplegadas en Ucrania. El bloqueo, que entró en vigor a inicios de febrero por petición de Kyiv, ha dificultado enormemente la coordinación rusa en el frente. Para Moscú, la red de Starlink era vital: la usaba tanto para manejar sus drones como para facilitar las comunicaciones internas del ejército.

Este golpe –que se suma a la decisión del Kremlin de restringir el uso de Telegram, donde los oficiales rusos compartían información táctica– hay que atribuírselo al flamante ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, que asumió el cargo en enero y mantiene muy buenas relaciones con Musk. Experto en nuevas tecnologías, Fedorov se ha propuesto acelerar la modernización de las fuerzas armadas, y está potenciando el uso de la IA –con la ayuda de Palantir, empresa presente en todas las guerras – y de los drones. Precisamente, la utilización de los vehículos no tripulados es otra de las causas del desplome ruso.
Kyiv cada vez cuenta con más drones, y con ellos puede llegar cada vez más lejos. En los últimos meses, se han sucedido los ataques en lo más profundo de la retaguardia rusa , tanto contra infraestructuras energéticas, puertos y refinerías como contra centros de mando y de fabricación de armamento. De hecho, en marzo, Ucrania marcó un hito al superar a Rusia en el uso ofensivo de drones de largo alcance. Un militar ucraniano con un dron cerca del frente, el pasado 7 de mayo Iryna Rybakova / Ap-LaPresse Lee también De los drones a la IA: cómo Ucrania ha cambiado el mundo de la guerra Daniel R.
Caruncho “Esto debilita la capacidad rusa para librar la guerra”, resume en conversación telefónica Orysia Lutsevych, del centro de análisis Chatham House, quien considera que es prácticamente “imposible” que el Kremlin pueda lanzar una gran ofensiva esta primavera. Los drones han permitido además aliviar uno de los grandes problemas del ejército ucraniano: la falta de soldados.
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