Hennepin County sheriff's deputies detain a demonstrator outside the Bishop Henry Whipple Federal Building during a protest opposing US Immigration and Customs Enforcement (ICE) operations, in Minneapolis, Minnesota, on March 1, 2026. The demonstration was organized in connection with a prayer camp established across the street at the sacred site of Mni Owe Sni (Coldwater Spring), where Indigenous organizers have been gathering in recent weeks to pray for families affected by immigration enforcement and to call for "ICE out" and "Land Back." Indigenous leaders say immigration enforcement and detention echo historic patterns of displacement and incarceration experienced by Native communities. The camp at Mni Owe Sni considered a sacred Dakota site was established to center ceremony, prayer and solidarity with immigrant families. (Photo by Kerem YUCEL / AFP via Getty Images)
La organización Amnistía Internacional exige que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aproveche su intervención en el 76º Congreso del organismo, que se celebra mañana en Vancouver, Canadá, para garantizar que la Copa Mundial 2026 no se convierta en un espacio de represión ni en escaparate de políticas autoritarias.
A seis semanas del inicio del torneo, Infantino no ha explicado públicamente cómo protegerá a aficionados, periodistas y comunidades locales de detenciones arbitrarias, deportaciones masivas o restricciones a la libertad de expresión.
Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional, advirtió que la comunidad futbolística espera algo más que "frases hechas sin sentido".
La organización reveló que la propia FIFA analiza si pedir al presidente estadounidense Donald Trump que suspenda las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante el certamen, algo que, a juicio de Cockburn, debería haberse exigido ya.
Solo en 2025, Estados Unidos deportó a medio millón de personas en medio de una emergencia nacional de derechos humanos. El mes pasado, Amnistía publicó un informe que documenta amenazas a derechos humanos en los tres países anfitriones: Estados Unidos, Canadá y México.

Entre los riesgos destacan las políticas migratorias estadounidenses, que han incrementado arrestos ilegales y deportaciones, así como la discriminación y la criminalización de la protesta pacífica en todo el territorio del torneo.
Cockburn subrayó que la afición debería poder disfrutar del evento bajo los parámetros de "seguro, acogedor e inclusivo" prometidos por la FIFA, condición que hoy no se cumple.
La entidad defensora de derechos humanos instó a Infantino a detallar de manera inmediata los mecanismos que implementará para evitar que la celebración deportiva sirva de cobertura a violaciones.
La presión se suma al creciente cuestionamiento global sobre la capacidad de la FIFA para salvaguardar libertades civiles mientras mantiene alianzas con gobiernos que promueven políticas migratorias restrictivas. El silencio de la dirigencia hasta ahora, advierte Amnistía, pone en riesgo la integridad de quienes participarán o asistirán al Mundial.
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