El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el rey británico Carlos III, se reúnen en la Oficina Oval de la Casa Blanca, el martes 28 de abril de 2026, en Washington, durante una visita de Estado, con el embajador de Reino Unido ante Estados Unidos, Christian Turner, la secretaria de Exteriores británica Yvette Cooper, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. (AP Foto/Alex Brandon)
WASHINGTON — El rey Carlos III se convirtió en el segundo monarca británico en dirigirse a una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos, donde reconoció “tiempos de gran incertidumbre” y subrayó que, durante 250 años, “nuestros destinos han estado entrelazados”.
Su discurso coincidió con el aniversario 250 de la independencia estadounidense y con la visita de estado a la Casa Blanca, donde el presidente Donald Trump lo recibió con saludos cordiales en el Jardín Sur pese a la lluvia.
El monarca retomó el tono que usara su madre, Isabel II, en 1991: alabó la alianza transatlántica y la OTAN, y pidió “determinación inquebrantable” para respaldar a Ucrania frente a Rusia, posicionamiento que contrasta con los cuestionamientos que Trump ha hecho a la alianza militar.
El rey también condenó “con determinación inquebrantable” los actos de violencia, en alusión al tiroteo del sábado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca que las autoridades califican como intento de asesinato contra Trump.
Trump, por su parte, evitó mencionar su enfrentamiento abierto con el primer ministro británico Keir Starmer por la guerra en Irán.

En cambio, trazó una línea histórica desde la Carta Magna de 1215 hasta la Guerra de Independencia estadounidense y afirmó que “los patriotas estadounidenses hoy pueden cantar ’My country, ’tis of thee’ solo porque nuestros antepasados coloniales primero cantaron ’God save the King’”.
Tras la breve ceremonia, ambos líderes se reunieron a puerta cerrada en el Despacho Oval. Trump calificó luego el encuentro como “muy buena reunión” y definió al monarca como una “persona fantástica”.
Carlos III advirtió que los países “no pueden descansar en logros pasados” y que la guerra en Irán pone a prueba la relación bilateral, en una referencia velada a las diferencias por la postura de Londres frente al conflicto.
La visita real ocurre cuando Trump ha impuesto aranceles al Reino Unido y amenaza con nuevos gravámenes, pese a que la Corte Suprema estadounidense emitió un fallo previo que limita ese tipo de medidas sin aprobación legislativa.
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