La creación de videos e imágenes falsas mediante inteligencia artificial ya no requiere conocimientos técnicos avanzados. Las herramientas de IA generativa permiten producir contenido de apariencia realista de forma rápida, barata y accesible, lo que ha convertido los deepfakes en un problema creciente de hostigamiento, fraude y extorsión.
ESET, compañía de ciberseguridad, advierte que aunque algunos deepfakes circulan como bromas, su uso malicioso para suplantar identidades, chantajear o difamar representa un riesgo concreto para las víctimas. La sofisticación de estos contenidos dificulta distinguirlos a simple vista.
La respuesta legislativa varía por región. En Estados Unidos, la ley TAKE IT DOWN Act penaliza la distribución de imágenes íntimas no consensuadas y obliga a las plataformas a eliminarlas en 48 horas tras una denuncia legítima. El Reino Unido, por su parte, tipifica como delito la creación de este material a través de la Data Act y la Online Safety Act, con idéntico plazo de remoción obligatoria.
La Unión Europea avanza en una prohibición específica mediante su Ley de IA, aunque la aplicación directa recae en las legislaciones nacionales de cada Estado miembro. Cuando la víctima es menor de edad, la mayoría de las jurisdicciones califica automáticamente el contenido como ilegal.
Para casos que no involucren material íntimo, la legalidad del deepfake depende de su propósito. La distribución sin consentimiento con fines de fraude, acoso, difamación o suplantación puede constituir un delito, según advierten los especialistas.

La primera medida que recomienda ESET es documentar el incidente. Esto incluye capturas de pantalla, conservación de URLs, registro de fechas, horas y nombres de usuario, además del texto que acompaña la publicación. Es fundamental no interactuar con quien difundió el contenido, pues esto puede amplificar su circulación.
La mayoría de las plataformas no cuenta con botones específicos para denunciar deepfakes. Los usuarios deben identificar la infracción asociada —acoso, suplantación o fraude— y explicar que el material fue generado con inteligencia artificial.
En Google existe una herramienta para solicitar la eliminación de información personal de los resultados de búsqueda, además de un formulario de solicitud legal. Este procedimiento dificulta que terceros localicen el contenido, aunque no suprime el archivo original de la plataforma donde fue publicado.
En redes sociales como Facebook, el proceso implica abrir la publicación, seleccionar las opciones de reporte y elegir la categoría que mejor describa la vi
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