El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que su gobierno avanzará con mayor celeridad para disminuir la dependencia económica de Estados Unidos y fortalecer vínculos con Europa. La declaración coincidió con la entrada en vigor de aranceles de represalia aplicados a aproximadamente 20,000 millones de dólares en bienes provenientes del país vecino.
En un mensaje de video pregrabado, Carney afirmó que durante décadas la integración comercial con Washington generó una relación de subordinación en lugar de asociación genuina. Señaló que cuarenta años de mayor vinculación económica dejaron a Canadá en una posición de vulnerabilidad excesiva respecto a un solo socio comercial.
Un funcionario canadiense con conocimiento directo de las conversaciones reveló que el gobierno explora opciones con la Unión Europea que podrían acercarse a una integración profunda sin llegar a la membresía plena. Las alternativas contemplan ampliar acuerdos vigentes, negociar un nuevo tratado o desarrollar mecanismos de cooperación distintos.
Dicho funcionario, que habló bajo condición de anonimato por no estar autorizado a divulgar públicamente el tema, precisó que ya se consulta a provincias, territorios y organizaciones sindicales sobre los términos de una relación más estrecha con Bruselas. Ninguna opción ha sido seleccionada de manera definitiva hasta el momento.

Carney tiene programada una visita a Estrasburgo la próxima semana. Asistirá al discurso sobre el Estado de la Unión Europea que pronunciará Ursula von der Leyen el 16 de septiembre, y al día siguiente se dirigirá al Parlamento Europeo.
La tensión comercial actual representa una fractura significativa en una de las relaciones bilaterales más estrechas del planeta. Ambas naciones mantenían economías profundamente entrelazadas, además de colaboración estrecha en materia de defensa y
El mandatario canadiense reconoció que las represalias comerciales generarán consecuencias adversas en el corto plazo. Sin embargo, sostuvo que estas presiones impulsarán aceleración en inversión, infraestructura y diversificación de mercados. Advirtió que el cambio implicará costos, pero que la inmovilidad resultaría más onerosa.
Más del 70% de las exportaciones canadienses aún se dirigen a Estados Unidos, cifra que evidencia la magnitud del desafío de diversificación que enfrenta el gobierno de Carney. El primer ministro indicó que las ventas al exterior hacia otros destinos registran crecimiento sostenido y proyecta que se duplicarán durante la próxima década.
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