Lo esencial
En el fraccionamiento Casas del Sol, ubicado en Arriaga, costa de Chiapas, 19 familias reubicadas por las obras de la Línea K del ferrocarril denuncian deficiencias graves en sus viviendas, pese a que fueron entregadas en mayo de 2024. La zona carece de árboles que mitiguen el calor extremo y enfrenta escasez de agua para uso doméstico.
Las quejas incluyen cables eléctricos de mala calidad que ya provocaron el incendio de un medidor, puertas con hoyos y paredes llenas de grietas. Una vecina, que solicitó anonimato, relató que el agua gotea en su cuarto, sala y cocina, lo que la obligó a invertir recursos propios en impermeabilización.

La Línea K, la más extensa de las tres rutas del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, conecta Ixtepec, Oaxaca, con Ciudad Hidalgo, Chiapas, y es administrada por la Secretaría de Marina. La rehabilitación de esta vía obligó a desplazar a familias que habitaban las orillas de las vías en Arriaga.
Contexto
Entre 2023 y 2025, la Comisión Nacional de Vivienda gastó más de 500 millones de pesos en 921 viviendas del tramo chiapaneco, además de otras 45 en construcción para familias con promesa de reubicación. El 31 de marzo de 2025, el proyecto firmó un convenio con Conavi para canalizar 700 millones destinados a atender a familias vulnerables del área de influencia.

Un residente de Casas del Sol mostró los daños en su vivienda: inodoro desprendido, muros de cal y yeso que se desmenuzan, losetas quebradas y múltiples filtraciones. Señaló que, pese a advertir a Conavi sobre la zona sísmica —cercana al epicentro del terremoto de 8.2 grados de 2017—, la cimentación no alcanzó el metro de profundidad recomendado.
El fraccionamiento fue promocionado como "la casa perfecta para vivir en Arriaga" con un precio de 700 mil pesos por unidad, según información comercial. Sin embargo, los habitantes aseguran que el valor real de las construcciones es menor al anunciado.

Las familias afectadas provienen de tradiciones ferrocarrileras y fueron desplazadas desde 2023, cuando iniciaron las obras de rehabilitación. Sus testimonios evidencian una brecha entre la inversión pública documentada y la calidad efectiva de las soluciones habitacionales entregadas.
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