La activista y notaria Norma Romero Cortés denunció un patrón de hostigamiento que incluye allanamiento de su oficina, intento de soborno y congelamiento bancario desde que exhibió presuntas omisiones dentro del Infonavit.
El 25 de abril ingresó a su notaría y encontró a un hombre junto a la caja fuerte destrozada; el intruso dijo que “el jefe” lo enviaba por dinero. Horas después fue arrestado en una panadería cercana y, según la abogada, confesó el robo como parte de un mensaje de intimidación.

Antes del incidente, Romero Cortés recibió una llamada de Jesús Cabrero, quien ofreció “beneficios y más trabajo” si retiraba las denuncias contra una exfuncionaria. Al rechazar la propuesta, recibió advertencias de represalias.
La defensora lleva cinco años en litigio; en 2025 obtuvo el amparo 1497/2025 del Juzgado Segundo de Distrito en Materia Administrativa, pero califica la resolución de “triunfo pírrico” porque obliga a reiniciar el proceso. Denuncia que sus cuentas permanecen congeladas desde hace año y medio, lo que considera asfixia económica para forzar su silencio.

También señala que una carpeta por violencia contra las mujeres, abierta en 2021, no ha avanzado y que una audiencia de imputación del 22 de abril se realizó sin su presencia ni posibilidad de diferirla, archivando el caso.
A pesar de la presión, Romero Cortés mantiene iniciativas de defensa de derechos humanos y exige que las autoridades investiguen vínculos entre el servidor público denunciado, la defensa de la exfuncionaria y los hechos recientes. “Me dijeron que harían todo por desacreditarme, pero no me voy a doblar”, afirmó.
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