Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, rechazó la acusación que presentó el gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico. Aseguró que se trata de un ataque dirigido contra el movimiento de la Cuarta Transformación y no solo contra su persona.
En un mensaje, Rocha calificó de falsas las imputaciones formuladas por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y prometió demostrarlo “con toda contundencia en el momento oportuno”. Consideró que la investigación forma parte de una estrategia para afectar la soberanía nacional consagrada en el artículo 40 constitucional.
El mandatario sinaloense pidió a la ciudadanía mantenerse firme y aseguró que con “valor y dignidad” se probará la falta de sustento de la acusación. También prometió defender el proyecto político que representa el gobierno federal.
El senador morenista Enrique Izunza respaldó la postura de Rocha Moya. Desde Badiraguato, municipio donde ambos nacieron, Izunza rechazó que su origen justifique señalamientos de delincuencia. Afirmó que su trayectoria está marcada por el trabajo, el estudio y el servicio público.

Izunza también denunció que la acusación es una insidia contra Morena y contra el presidente Andrés Manuel López Obrador. Aseguró que no transigirán en la defensa de los principios que, citando a Benito Juárez, “lo son todo”.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, a través del fiscal Jay Clayton y el administrador de la DEA, Terrance C. Cole, anunció formalmente la apertura del caso contra Rocha Moya y nueve funcionarios o exfuncionarios mexicanos. Las acusaciones aún no han sido detalladas públicamente.
La respuesta de los políticos morenistas se centra en desestimar la investigación como una maniobra política en contra del proyecto de la 4T. No han presentado pruebas que desmientan directamente los señalamientos.
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