El presidente Donald Trump ordenó a la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos declarar inelegibles los productos canadienses para contratos gubernamentales federales de largo plazo. La medida quedará en suspenso hasta que Canadá permita "reciprocidad plena y justa" para los productos estadounidenses, según la orden ejecutiva.
La decisión de la Casa Blanca coincidió con la entrada en vigor de aranceles canadienses sobre bienes estadounidenses, en respuesta a las barreras comerciales impuestas por Washington. El primer ministro Mark Carney defendió las represalias y afirmó que su estrategia busca reducir la dependencia económica de su paÃs hacia Estados Unidos.

"Se trata de asegurarse de que ningún paÃs pueda tomarnos como rehenes", declaró Carney sobre el giro en la polÃtica exterior canadiense. El mandatario reconoció que las medidas comerciales causarán dolor a corto plazo, pero sostuvo que impulsarán la inversión, infraestructura y diversificación del comercio.
Más del 70% de las exportaciones canadienses aún se dirigen a Estados Unidos, lo que evidencia la profundidad de la integración económica entre ambas naciones. Carney estimó que las exportaciones de su paÃs hacia otras naciones están en camino de duplicarse durante la próxima década.

El gobierno canadiense explora vÃnculos con la Unión Europea que podrÃan acercarse a una membresÃa sin serlo, según un funcionario que habló bajo anonimato. Las opciones incluyen ampliar acuerdos existentes, negociar un nuevo tratado o crear mecanismos de cooperación alternativos.
Carney tiene previsto asistir al discurso sobre el Estado de la Unión Europea de Ursula von der Leyen el 16 de septiembre en Estrasburgo, y se dirigirá al Parlamento Europeo al dÃa siguiente. Las consultas con provincias, territorios y grupos laborales sobre una relación más profunda con la UE ya están en curso.

La ruptura comercial trastoca una de las relaciones bilaterales más estrechas del mundo, con vÃnculos históricos en defensa y.
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