La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que el contrabando de combustible ha disminuido de manera considerable tras el decomiso de un buque cargado con 10 millones de litros de diésel en Altamira, Tamaulipas. El hallazgo, ocurrido en marzo, marcó un punto de inflexión en las acciones del gobierno federal contra el huachicol.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum Pardo señaló que entre octubre y marzo probablemente ingresaron otras embarcaciones con combustible de contrabando. Sin embargo, a partir del decomiso del buque se implementaron medidas administrativas, jurídicas y penales para frenar estas operaciones.

La mandataria reconoció que el gobierno mantiene una "deuda" con la ciudadanía respecto al combate al robo de combustible. Aseguró que aún debe presentar información detallada sobre el fenómeno del huachicol, tanto en su vertiente fiscal como en el robo físico de hidrocarburos.
Para ello, indicó que la Secretaría de Hacienda y Los resultados de este estudio serán presentados en los próximos meses, según lo comprometido.

El anuncio de Sheinbaum Pardo se produce en un donde el huachicol ha estado históricamente vinculado a grupos del crimen organizado que operan en diversas regiones del país. El robo de combustible representa una fuente de ingresos significativa para estas organizaciones.
La dependencia de un solo decomiso como detonante de la política contra el contrabando plantea interrogantes sobre la efectividad de las acciones previas del gobierno federal. La propia presidenta admitió la posibilidad de que otros barcos hayan ingresado al país antes del hallazgo en Altamira.

La promesa de presentar un informe detallado en el futuro deja pendiente la rendición de cuentas inmediata sobre un problema que afecta las finanzas públicas y la.
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