SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, confirmó que invertirá al menos US$55,000 millones en una planta de chips que construirá junto con Tesla. La instalación, denominada SpaceX-Tesla Terafab, podría ubicarse en el condado de Grimes, Texas, según aviso público citado por Bloomberg.
El anuncio detalla que la fábrica será “de fabricación de semiconductores y computación avanzada de próxima generación e integrada verticalmente”. Si se completan todas las fases, la inversión total escalaría a US$119,000 millones, cifra superior a la que Musk espera recaudar con una oferta pública que valoraría a SpaceX en más de US$2 billones.

Musk adelantó el plan en marzo, argumentando que la industria de semiconductores avanza muy lento para abastecer la demanda de sus proyectos de inteligencia artificial, robótica y exploración espacial. En respuesta a publicaciones sobre la audiencia pública en Grimes, escribió en X que esa ubicación es “una de las varias que se están considerando”.

La meta es producir anualmente un teravatio de potencia informática mediante chips de 2 nanómetros, lo que colocaría la planta en la frontera tecnológica actual. Sin embargo, la propuesta generó escepticismo: Musk carece de trayectoria en fabricación de semiconductores y pretende competir con gigantes como Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. en volúmenes que superan la capacidad global actual.
Para acelerar el proyecto, equipos de SpaceX contactaron a proveedores clave como Applied Materials, Tokyo Electron y Lam Research para obtener cotizaciones de equipos y tiempos de entrega, reportó Bloomberg en abril. Además, Tesla firmó un acuerdo con Intel para aportar US$3,000 millones a una instalación de investigación en Texas, aprovechando la experiencia del fabricante estadounidense en diseño, producción y empaquetado de chips.

Representantes de SpaceX y Tesla no respondieron solicitudes de comentarios. El condado de Grimes aún no ha fijado fecha para la audiencia pública que definirá el trámite de permisos ambientales y de construcción.
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