SpaceX presentó su solicitud formal de salida a bolsa, documento que expone por primera vez la magnitud de sus pérdidas operativas y la concentración del poder corporativo en manos de Elon Musk. La empresa reportó pérdidas por 1,940 millones de dólares entre enero y marzo, pese a ingresos de 4,690 millones.
La división de inteligencia artificial fue la principal fuente de rojos: generó ingresos por 818 millones pero dejó pérdidas por 2,470 millones. Esta unidad incluye los gastos derivados de la compra de xAI en febrero, operación que representó el 76% de los 10,100 millones en gastos de capital del trimestre.
Starlink, la unidad de internet satelital, fue el único segmento rentable con ganancias operativas de 1,190 millones. Sin embargo, sus utilidades no alcanzaron a compensar los números rojos de las divisiones de cohetes e IA.
La documentación revela que Musk mantendrá el 85.1% del poder de voto combinado tras la oferta pública, lo que deja a los accionistas minoritarios con escasa capacidad de influencia en decisiones estratégicas.

La valuación estimada de SpaceX alcanzaría los 1.75 billones de dólares, lo que convertiría la operación en el debut bursátil más grande de la historia estadounidense. Este monto superaría el billón de dólares inicialmente proyectado.
Los planes corporativos se basan en tecnologías aún no desarrolladas, como centros de datos solares en órbita y misiones comerciales a Marte. La empresa estima un mercado potencial de 28.5 billones de dólares si logra concretar estas iniciativas.
El documento llega en momento clave: SpaceX prepara el lanzamiento de prueba de su cohete Starship para este jueves, mientras competidores como Blue Origin aceleran sus propios programas de cohetes reutilizables.
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