Este 20 de mayo se cumple un año del asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz, asistente particular y asesor principal en
Las investigaciones continúan abiertas. Las autoridades capitalinas han reportado 18 personas detenidas relacionadas con el caso, pero las preguntas centrales siguen sin resolverse. No se ha establecido con claridad el móvil del ataque.
Dentro del movimiento de izquierda persiste una sensación compartida de dolor, desconcierto e incertidumbre. El entorno cercano a Brugada modificó sus dinámicas: se redujeron rutinas fijas, se cambiaron recorridos y el equipo político comenzó a tomar precauciones que antes no eran habituales.
A pesar del golpe, el gobierno capitalino no detuvo su funcionamiento ni el trabajo territorial. La Ciudad de México sigue avanzando entre obras públicas, proyectos de movilidad y disputas políticas que mantienen a la jefa de gobierno en el centro del debate.

Javier Hidalgo, titular de la nueva secretaría del Deporte y político de larga trayectoria en movimientos sociales, afirmó en entrevista que el crimen fue un golpe “profundamente emocional y simbólico” para quienes han acompañado a Clara Brugada desde el movimiento urbano popular.
“Fue un golpe que aún no nos explicamos la razón de que sucediera”, dijo Hidalgo. “Le llaman el autor intelectual, pero el motivo no es totalmente conocido. Ximena y Pepe eran de las personas más discretas”.
La figura de José Muñoz, según Hidalgo, era la de un operador político silencioso y constante, profundamente involucrado en el desarrollo del proyecto de Brugada. Su muerte, y la de Ximena Guzmán, sigue sin cierre judicial ni explicación pública suficiente.
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