¿Puede una megaempresa como Sony estar incurriendo en prácticas monopólicas por un cambio en su formato de venta? Sí, según el senador Luis Donaldo Colosio Riojas y la diputada Iraís Reyes, del partido mexicano Movimiento Ciudadano.
A su juicio, la decisión de Sony Interactive Entertainment de comercializar, a partir de enero de 2028, sus videojuegos exclusivamente en formato digital a través de la PlayStation Store -operada por la propia empresa- elimina la competencia entre tiendas departamentales y especializadas, pone fin al mercado de segunda mano basado en la compraventa, el préstamo y el intercambio, y otorga a Sony un control unilateral sobre los precios y las zonas de venta.
Por esto, denunciaron a Sony Interactive Entertainment ante la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y anunciaron que trabajan en una reforma legal para regular la propiedad digital, amenazada no solo en México sino en todo el mundo, donde más empresas están decidiendo eliminar el formato físico, favoreciendo el digital y apropiándose del derecho sobre todas las obras que corren el riesgo de ser retiradas o revocadas arbitrariamente.
Inteligencia artificial generativa vs derechos de autor: un conflicto que redefine la industria musical y creativa Los legisladores de Movimiento Ciudadano insisten en que, una vez se elimine el formato físico, Sony pasará a controlar toda la cadena de valor: desde el hardware hasta la distribución, lo que podría leerse como una práctica monopólica.

A esto se le suma que controlará los precios de toda la cadena y tendrá la potestad de fijar precios a discreción, al eliminar la competencia de canal, también controlará las zonas de distribución e incluso podrá decidir a quién venderle y qué; además, reducirá el mercado, eliminará el de segunda mano e impondrá barreras a estudios independientes, cuyo acceso a la cadena de venta y distribución será cortado. La discusión se centra entonces no solamente en que se está vulnerando la competencia económica y virando hacia un modelo monopólico, sino también que se está vulnerando el derecho de los usuarios en el entorno digital. Nintendo vs.
la emulación y preservación de videojuegos El walled garden vs. la propiedad digital: la primera barrera que cae El walled garden , o ecosistema cerrado, es un entorno económico extraordinariamente rentable en el que una empresa controla todo el proceso creativo, de certificación, distribución y venta de una obra, producto o servicio.
Aunque en mercadeo esto facilita procesos como la gestión de anuncios, segmentación de audiencias y optimización de métricas, mientras garantiza una experiencia de usuario consistente y altos estándares de calidad, en mercados como el de los videojuegos, u otras obras audiovisuales, no es más que la oportunidad que tienen empresas como Sony de adueñarse de todo el sistema y fijar, unilateralmente, sus reglas. Con su anuncio, Sony acaba de encerrarse en un frondoso jardín con enormes e infranqueables paredes, que Luis Colosio e Iraís Reyes desean derrumbar. Sin embargo, no son los únicos ni este un caso aislado.
La industria de los videojuegos ya ha enfrentado iniciativas similares. Una de las más conocidas es Stop Killing Games, un movimiento ciudadano global que busca impulsar leyes para proteger los derechos de los consumidores en el entorno digital y evitar que los editores cierren los servidores que alojan videojuegos por los que los usuarios pagaron, privándolos de su acceso. La iniciativa cuestiona, precisamente, que estos consumidores sean tratados como propietarios de los juegos cuando, en la práctica, funcionan cada vez más como usuarios con una licencia de acceso.

Una de las empresas que mejor actúa como representación de la lucha de Stop Killing Games es Ubisoft, cuyo cierre de servidores y revocación de licencias para el juego The Crew obligó al Estado de California (EE. UU. ) a promulgar la Ley California AB 2426 , que prohíbe usar términos como “comprar” o “vender” en tiendas digitales, a menos que el consumidor reciba la propiedad real e indefinida del producto.
Sony también fue demandada colectivamente en Reino Unido por abuso de posición dominante al cobrar comisiones de 30 % e imponer precios inflados a los usuarios locales de la PS Store a la vez que las tiendas de aplicaciones en walled gardens , como las de Apple y Google, también atrajeron demandas contra sus monopolios. La arbitrariedad de Sony pone en el tapete la validez de la propiedad digital, compuesta por dos vertientes: la propiedad plena de un bien y la licencia de un derecho de uso.
Básicamente, se le da a entender a los usuarios que su compra en línea es ser propietario de la obra comprada, pero, por la naturaleza digital del producto, no equivale a la compra de un producto físico tradicional del que sí se es propietario irrevocable, sino que, en la práctica, solo se está aceptando un contrato de adhesión llamado EULA ( End User License Agreement) o Contrato de Licencia para Usuario Final, completa, legal y absolutamente revocable de manera unilateral. ¿A los actores de doblaje se les reconocen derechos de propiedad intelectual?
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