OpenAI ha lanzado una versión de ChatGPT diseñada para adolescentes, con el objetivo de hacer que la inteligencia artificial (IA) sea segura para este grupo etario. La plataforma incluye restricciones de contenido en temas sexuales, violentos y de autolesiones, y busca limitar el uso de la IA en tareas escolares, promoviendo el pensamiento crítico en lugar de proporcionar respuestas directas.
Aunque el 80% de los padres estadounidenses apoyan un mayor control sobre la IA para niños, la eficacia de las protecciones es cuestionada, ya que la verificación de edad no tiene validez legal y es difícil imponer controles de edad en las redes sociales. Además, una versión de la aplicación dirigida a adolescentes podría hacer que los padres se sientan más cómodos con su uso, incrementando la interacción con chatbots de IA.

Un estudio de la Universidad de Hong Kong y la Universidad de Estocolmo analizó a 27.000 estudiantes y descubrió que, a pesar de que el uso de IA mejoró la calificación promedio en tareas escolares, los estudiantes obtuvieron una calificación un 20% inferior en exámenes a los que no utilizaron IA. Esto sugiere un posible deterioro de la cognición debido al uso de la IA.
Otra investigación realizada por la Brookings Institution, basada en 400 estudios, señala preocupaciones similares sobre el impacto de la IA en el desarrollo cognitivo de los jóvenes. La exposición a estas herramientas está cambiando el cerebro de los niños, lo que plantea serias preguntas sobre su uso a largo plazo.

La preocupación no solo es el acceso a contenido perjudicial, sino también el impacto en la capacidad de los adolescentes para desarrollarse social y cognitivamente de manera saludable. La limitación de la exposición a la IA parece ser la única manera de abordar estas preocupaciones, más allá de activar o desactivar la aplicación.
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