El 26 de julio de 2016, la aeronave Solar Impulse 2 aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Abu Dhabi, culminando un viaje que había iniciado 16 meses antes. Este vuelo sin combustible recorrió cinco continentes y 17 etapas, demostrando la viabilidad de la energía solar en la aviación.
Las cuatro hélices de la aeronave se alimentaban de electricidad generada por 17. 248 células solares, con alas más anchas que un Boeing 747. Los pilotos suizos Bertrand Piccard y André Borschberg se turnaban en los tramos, volando un total de 23 días, 14 horas y 29 minutos.
En el tramo más largo, de Hawái a California, Borschberg voló solo durante casi cinco días a una velocidad media de 75 km/h. Este vuelo le valió un lugar en el Libro Guinness de los Récords. La aeronave, con una envergadura de 236 pies y un peso de 5070 libras, fue una hazaña de ingeniería.

Bertrand Piccard, proveniente de una familia de exploradores, había completado previamente el primer vuelo en globo sin escalas alrededor del mundo. Su experiencia lo llevó a replantear la necesidad de combustible, y doce años y 170 millones de dólares después, Solar Impulse 2 nació.
El objetivo de Piccard y su equipo era demostrar que la tecnología limpia funciona y difundir el mensaje de la energía renovable.
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