La batalla legal entre Elon Musk y Sam Altman por el rumbo de OpenAI llega el lunes al tribunal federal del norte de California. En Oakland se seleccionará al jurado que decidirá si la compañía violó su promesa fundacional de operar sin fines de lucro.
Musk exige hasta 134 000 millones de dólares y la devolución de las ganancias obtenidas desde la reestructura. También busca la remoción de Altman y Greg Brockman de sus cargos y la reversión del modelo comercial.

El caso pone en el centro del debate cómo se gobierna la inteligencia artificial cuando el capital privado controla el desarrollo de tecnologías clave. OpenAI nació en 2015 como laboratorio abierto y sin ánimo de lucro.
La ruptura se inició en 2018 cuando Musk abandonó la junta tras desacuerdos estratégicos, entre ellos el rechazo a fusionar la startup con Tesla. A partir de ahí, la firma creó una subsidiaria con fines de lucro que facilitó inyecciones millonarias de inversión.

Musk sostiene que fue inducido a confiar en que la organización mantendría su naturaleza abierta y segura, lejos de la lógica de los gigantes tecnológicos. La disputa se intensificó cuando Musk lanzó xAI en 2023, competidor directo de OpenAI.
El juicio coincidirá con negociaciones de la propia OpenAI sobre una posible salida a bolsa y con nuevas rondas de financiación que podrían valorar la empresa por encima de los 150 000 millones de dólares.

La decisión del tribunal podría obligar a la firma a modificar su gobernanza o, en su defecto, consolidar el modelo de capital abierto que ya financia productos como ChatGPT.
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