La noche del 3 de mayo de 2021, el tramo elevado de la Línea 12 entre Olivos y Tezonco se desplomó cuando sobre él circulaba un tren. El accidente dejó 26 muertos y más de 100 heridos, y se convirtió en la tragedia más grave de los 57 años de historia del Metro de la Ciudad de México.
Cinco años después no existe sentencia ni sanción definitiva contra los responsables. Este domingo, sobrevivientes y deudos regresaron al lugar del siniestro, instalaron una ofrenda y exigieron justicia. Portaron fotografías de quienes no regresaron a casa y corearon consignas contra la impunidad.

El proceso judicial se mantiene estancado pese a los tres peritajes conocidos: el de la entonces Fiscalía capitalina encabezada por Ernestina Godoy concluyó que el colapso fue causado por errores de construcción; el estudio externo contratado al grupo noruego DNV agregó fallas de mantenimiento, hipótesis que el gobierno rechazó por “conflictos de interés y fallas metodológicas”.

En 2022 la administración local canceló el contrato de DNV y reiteró que los daudos fueron atendidos mediante un acuerdo de reparación integral financiado por el Gobierno de la Ciudad de México y las empresas constructoras. La aseguradora Grupo Mexicano de Seguros pagó 300 millones de pesos al Metro por el colapso.
La línea permaneció cerrada dos años y siete meses; fue reabierta el 30 de enero de 2024 y desde entonces opera con normalidad, según reportes oficiales. La líder del PAN en la capital, Luisa Gutiérrez, reprobó la falta de avances judiciales y pidió que se garantice derecho a la verdad.

En contraste, la jefa de gobierno Clara Brugada no emitió mensaje alguno durante la conmemoración.
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