Claudia Sheinbaum afirmó que la autollamada Cuarta Transformación erradicó la corrupción que imperaba en administraciones pasadas, y que los programas de bienestar son prueba de ello.
En conferencia, subrayó: “Nosotros no protegemos a nadie”, luego de la imputación en Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, por presuntos vínculos con el narcotráfico.
La mandataria detalló que su movimiento llegó al poder “con una consigna muy clara: acabar con el régimen de corrupción y privilegios”, y que de no haberlo logrado no se habrían podido implementar apoyos sociales. No obstante, evitó mencionar directamente el caso de Rocha Moya.

Para respaldar su postura, enumeró medidas de austeridad: la eliminación de pensiones doradas, la reducción del número de regidores y recortes a los presupuestos de congresos estatales y del Senado. A su juicio, tales acciones demuestran un gasto público más transparente.
También destacó la extradición de 94 capos mexicanos solicitados por Washington y una baja del 44% en los homicidios dolosos, según cifras oficiales.

Además, citó el arresto de alcaldes del Estado de México, de Tequila (Jalisco) y de Teuchitlán, acusados de colusión con el crimen organizado, como evidencia de que el gobierno actúa contra funcionarios morenistas o de otros partidos.
La presidenta aseguró que desde 2019 cambió la lógica de impunidad que existía antes de su administración, y que hoy prima “el tiempo de la honestidad y la soberanía”. Finalmente, reiteró que la única alternativa viable para el país es “la transformación”, y que los indicadores elaborados por su gobierno reflejan esa supuesta nueva realidad.
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