03-07-2026 | Impact Latinoamérica no tiene un problema de inteligencia artificial, tiene un problema cultural Te contamos por qué la IA no arregla empresas desorganizadas, las amplifica para bien o para mal. [Imagen generada con IA] Por José Luis Noriega 7 minutos de lectura Cada mes aparecen miles de herramientas nuevas de inteligencia artificial (IA), y cada mes la conversación pública insiste en lo mismo: qué modelo es mejor, qué aplicación resuelve qué tarea, qué tan rápido cambia todo. Eduardo Vázquez , economista, estratega e infoproductor de Hotmart, afirma que el verdadero rezago de la región no está en la tecnología.
Está en la cultura organizacional que la recibe. “La IA es un componente mucho más cultural que tecnológico”, resume Vázquez en entrevista para Fast Company México durante el Hotmart Fire Sessions 2026. Mientras las empresas discuten qué herramienta comprar, siguen sin resolver asuntos más elementales, como quién lidera la adopción, qué procesos internos existen y quién está realmente capacitado para usarla. En las economías desarrolladas, la adopción empresarial de IA ronda el 88%. En América Latina, apenas se mueve entre el 25% y el 35%, según cifras citadas de McKinsey.
La brecha es demasiado grande para explicarla solo con presupuesto, sobre todo cuando se trata de una tecnología cuyo costo de entrada es bajísimo comparado con su capacidad. “La inteligencia artificial es ridículamente barata y supremamente inteligente”, afirma Vázquez. “Cuando una tecnología con un costo tan bajo presenta una brecha tan grande, te das cuenta de que existe un problema cultural. ” Es una observación incómoda, porque desplaza la responsabilidad del acceso (algo que se podría resolver con más inversión) hacia la manera en que las organizaciones toman decisiones.
Y la consecuencia estructural es que la región todavía depende casi por completo de tecnología desarrollada afuera, sin construir autonomía propia. Eduardo Vázquez en el Hotmart Fire Sessions 2026, Medellín [Foto: Cortesía] Adoptar no es lo mismo que lograr que funcione Adoptar inteligencia artificial no garantiza nada. Según Vázquez, alrededor del 95% de las iniciativas de IA en empresas no logran escalar ni generar beneficios financieros reales. No es un problema de la tecnología en sí, sino de lo que la rodea, como la resistencia interna al cambio, datos desordenados, procesos que nunca estuvieron bien definidos y sistemas que simplemente no se hablan entre sí.
A ese cuadro se suma un fenómeno cada vez más común dentro de las empresas: empleados que usan herramientas gratuitas de IA por su cuenta, sin supervisión ni lineamientos corporativos. Se conoce como Shadow AI , y el riesgo no es menor, ya que implica pérdida de control sobre información sensible, huecos de privacidad y una adopción tecnológica completamente fragmentada. “Hay un caos completo. No existe gobernanza ni estrategia en la adopción”, dice Vázquez. La conclusión que se desprende de esto desmonta uno de los mitos más repetidos sobre la inteligencia artificial: que basta con implementarla para volverse más productivo.

Vázquez lo pone en términos simples: “La inteligencia artificial amplifica lo que ya estás haciendo bien. ” Dicho de otro modo, también amplifica lo que haces mal. Una empresa con procesos ineficientes o equipos desalineados no encontrará en la IA una solución mágica; encontrará esos mismos problemas, pero más rápido. Por eso su metodología no arranca con automatización, sino con diagnóstico: primero generar conciencia, luego construir capacidades, después conectar la IA con procesos de negocio reales y solo al final consolidar una estrategia de largo plazo.
Donde sí hay una ventaja real: los pequeños jugadores Si la conversación corporativa está dominada por las grandes empresas, Vázquez apunta a otro lado cuando habla de oportunidad. Para él, quienes más tienen que ganar con la inteligencia artificial son los emprendedores y los creadores pequeños, precisamente porque la tecnología democratiza capacidades que antes exigían un equipo completo. Hoy una sola persona puede generar contenido, montar campañas de marketing , diseñar una página web, producir material educativo y estructurar un proceso de ventas sin contratar a nadie más.
“Lo que antes costaba cientos o miles de dólares hoy puede hacerlo una sola persona con ayuda de inteligencia artificial”, dice. La afirmación cobra sentido dentro de la economía del conocimiento, donde plataformas como Hotmart ya habían eliminado buena parte de las barreras para vender cursos y asesorías a nivel internacional. La IA elimina la necesidad de contratar especialistas para cada área del negocio. No es casualidad, entonces, que más del 55% de las ventas de la propia academia de Vázquez (con sede en Monterrey) provengan hoy de otros países de América Latina.
El problema no son las herramientas, es cómo se habla con ellas Ante tantas opciones disponibles, es fácil pensar que la clave está en encontrar la aplicación correcta. Vázquez cree lo contrario: “No necesitan agentes de IA; necesitan saber comunicarse con la inteligencia artificial.
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