El sector privado de la eurozona volvió a contraerse en abril, registrando su peor comportamiento desde noviembre de 2024, según el índice de gestores de compras (PMI) adelantado difundido por S&P Global. La guerra en Oriente Medio con participación de Irán logró lo que ninguna disputa comercial o debilidad industrial de los últimos dos años había conseguido: frenar la recuperación prevista para 2025.
El PMI compuesto bajó a 48,6 puntos desde 50,7 en marzo, por debajo del umbral de 50 que separa crecimiento de contracción. Es el nivel más bajo en año y medio. El PMI de servicios, motor tradicional de la recuperación, cayó a 47,4 desde 50,2, su peor registro desde los confinamientos de principios de 2021.
Los costes de insumos se dispararon al ritmo más acelerado desde finales de 2022, mientras que la confianza empresarial tocó su punto más bajo desde el cierre del año pasado. Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, advirtió que la eurozona enfrenta crecientes problemas económicos derivados del conflicto, con inflación al alza y actividad en declive.

Paradójicamente, el la corporación manufacturero subió a 52,2 desde 51,6, su nivel más alto en casi cuatro años. La mejora, sin embargo, refleja acopio defensivo: las empresas adelantan pedidos ante la expectativa de escasez y nuevos aumentos de precios, no una recuperación de la demanda. Los plazos de entrega de proveedores se alargaron al máximo desde julio de 2022 por interrupciones en las cadenas de suministro vinculadas al conflicto.
Con estos datos, el PIB del bloque podría registrar una caída trimestral de 0,1% en el segundo trimestre, después del avance de 0,2% estimado en el primero. Alemania volvió a la contracción por primera vez en casi un año y la desaceleración de Francia se profundizó.
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