Pobladores del Valle de la Lechuza denunciaron que recientes explosiones en el cerro Cuchumá, en la frontera entre Tecate y San Diego, destruyeron un monolito de 35 metros considerado sagrado por el pueblo Kumiai. Las detonaciones forman parte de los trabajos para ampliar el muro fronterizo iniciados durante el gobierno de Donald Trump.
El sitio afectado, conocido como Tecate Peak, fue inscrito en 1992 en el Registro Nacional de Sitios Históricos de Estados Unidos por su valor cultural y ceremonial. En la zona hay cementerios ancestrales, espacios rituales y elementos simbólicos que las comunidades Kumiai utilizan desde hace siglos.
Comunidades de ambos lados de la frontera ya habían protestado en 2020 contra obras similares que afectaron restos ancestrales. Ahora advierten que las nuevas explosiones no solo dañan el patrimonio, sino que atentan contra su cosmovisión y prácticas espirituales.

Especialistas indican que el uso de explosivos podría infringir la Ley Nacional para la Conservación Histórica de Estados Unidos, ya que la zona cuenta con acuerdos bilaterales de protección que, según los denunciantes, no se están respetando.
Además del daño cultural, las detonaciones han generado impactos ambientales en la montaña Cuchumá, parte de un ecosistema fronterizo que funciona como corredor biológico entre Baja California y California.

Organizaciones civiles y centros académicos entregaron el 15 de abril de 2026 una solicitud a la Secretaría de Relaciones Exteriores para que intervenga diplomática y jurídicamente ante las afectaciones al patrimonio indígena y al medio ambiente en el municipio de Tecate.
Los solicitantes subrayan que la Montaña Cuchumá es un sitio sagrado Kumiai y un espacio de valor biocultural que requiere protección inmediata.
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