El presidente Donald Trump y su administración están a punto de firmar un acuerdo nuclear con Arabia Saudí, que permitiría al reino enriquecer uranio para su programa nuclear civil. El acuerdo, que duraría 30 años, implicaría la participación de empresas estadounidenses en el desarrollo del programa nuclear saudí.
El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que el acuerdo no conduciría a la proliferación nuclear. Sin embargo, no se espera que incluya el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que permitiría un mayor nivel de monitoreo e inspecciones.

El acuerdo podría enfrentar oposición en el Congreso, donde será presentado para su revisión. En el de la guerra contra Irán, Estados Unidos e Israel buscan eliminar la capacidad de Teherán de desarrollar un arma nuclear, mientras que Irán afirma que su programa nuclear es pacífico.

Alexander Bollfrass, experto nuclear, calificó el acuerdo como 'un nuevo enfoque revolucionario' en la política de no proliferación nuclear. Según Bollfrass, Estados Unidos no está exigiendo a Arabia Saudí que cumpla con las salvaguardias más estrictas, sino que está dispuesto a transferir tecnología sin el mismo nivel de supervisión.
Tanto Trump como el expresidente Joe Biden intentaron alcanzar un acuerdo nuclear con Arabia Saudí para compartir tecnología estadounidense. Expertos en no proliferación advierten que cualquier centrifugadora en funcionamiento en Arabia Saudí podría abrir la puerta a un posible programa de armas nucleares para el reino.

El secretario estadounidense de Energía, Chris Wright, viajó a Arabia Saudí el año pasado para hablar con su homólogo saudí sobre la expansión de la industria de energía nuclear comercial del país. El Departamento de Energía de Estados Unidos no ha respondido a solicitudes de comentarios.
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