En la Ciudad de México, la búsqueda de personas desaparecidas se intensifica en tres zonas agrestes: la Sierra de Guadalupe en Gustavo A. Madero, el Ajusco en Tlalpan y Magdalena Contreras, y la zona de barrancas en Álvaro Obregón. Luis Gómez Negrete, titular de la Comisión de Búsqueda de Personas de la Ciudad de México, informó que se realizan promedio cuatro jornadas semanales en estas áreas.
Además, se menciona que otro grupo realiza nueve búsquedas al día en zonas urbanas. Las tareas de localización en zonas rurales y de suelo de conservación son menos frecuentes en comparación con las urbanas, ya que los casos son menos numerosos, recientes o de larga data.

Gómez Negrete explicó que las búsquedas en zonas agrestes se centran en personas que se han extraviado recientemente o que tienen una hipótesis de ocultación en dichas áreas, después de no encontrarse en zonas urbanas. Se busca a individuos que trabajan o hacen senderismo en las montañas que rodean la Ciudad, o a aquellos que podrían haber sido ocultados en esos lugares.

El comisionado destacó que si un caso no se resuelve en la zona urbana y no hay rastros de movilidad telefónica, capturas de cámaras de vigilancia, ni avistamientos de testigos, entonces se considera un caso que podría llevar a lugares de baja infraestructura, a menudo agrestes o campo abierto.

Estas acciones forman parte de los esfuerzos para dar con el paradero de las personas desaparecidas y brindar respuestas a sus familiares. La labor de la Comisión de Búsqueda de Personas de la Ciudad de México se enfoca en abordar el fenómeno de las desapariciones en el ámbito urbano y en áreas agrestes, buscando así contribuir a la justicia y la paz social.
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