El embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, advirtió en Los Mochis que la inversión privada no arribará a México mientras persistan la corrupción, la opacidad normativa y la inseguridad jurídica. Lo hizo horas después de que se suspendiera la colocación de la primera piedra de la planta Pacífico Mexinol en Topolobampo, ante protestas de comunidades locales.
“Ninguna empresa comprometerá recursos donde las reglas no son claras, donde no hay transparencia o donde la rendición de cuentas es opcional”, subrayó Johnson en reunión con empresarios sinaloenses. El diplomático recordó que el T-MEC ya obliga a los tres países a sancionar el soborno y a aplicar códigos de conducta para servidores públicos.

El proyecto, valuado en 3.3 mil millones de dólares, será la planta de metanol de ultra bajas emisiones más grande del mundo y planea operar en 2029. Johnson insistió en que su viabilidad depende de un entorno institucional íntegro: “La corrupción no solo frena el progreso, lo distorsiona. Eleva costos, debilita la competencia y erosiona la confianza”.
Sin mencionar responsables, el embajador apuntó que la inversión “es como el agua: fluye cuando existen las condiciones adecuadas y desaparece cuando no las hay”. Agregó que el futuro “pertenece a las empresas que aportan capital, tecnología y nuevas ideas”, pero solo si los gobiernos garantizan

La suspensión de la ceremonia en Topolobampo evidenció la tensión entre proyectos de gran escala y las comunidades que excluyen. Johnson cerró pidiendo al sector privado y al gobierno mexicano construir “un entorno libre de corrupción” para que iniciativas como Pacífico Mexinol puedan concretarse.
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