En mayo, las exportaciones de crudo y combustible de Estados Unidos alcanzaron aproximadamente 10,5 millones de barriles diarios, según datos de Vortexa. Este incremento se debe a la alta producción y la liberación de reservas estratégicas. En contraste, Arabia Saudita reportó exportaciones de 5,9 millones de barriles diarios y Rusia de 7 millones. En 2025, Arabia Saudita exportaba alrededor de 8,1 millones de barriles por día, mientras que EE. UU. y Rusia respectivamente exportaban 6,6 y 5,8 millones de barriles por día.
Michelle Brouhard, jefa de políticas de Kpler, señaló que EE. UU. tiene una nueva herramienta en las exportaciones de energía, que antes desconocían. Esta situación podría debilitar el poder de fijación de precios que ha ejercido históricamente la OPEP y sus aliados. EE. UU. es el mayor proveedor de crudo a Europa y el segundo mayor proveedor de destilados.

El barril de referencia Brent, que se utiliza como indicador internacional, cayó por debajo de los 89 dólares por primera vez desde mediados de abril. Los precios del petróleo experimentaron un desplome del 4,5% al 5% después de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, indicara que se alcanzó un acuerdo ventajoso con Irán para resolver el conflicto actual.
Trump anunció que suspendió una nueva oleada de ataques contra Irán debido a avances significativos en las negociaciones entre ambos países. El presidente afirmó que su administración logró un acuerdo por el cual Irán no tendrá armas nucleares y que los documentos están prácticamente listos para ser firmados.

Una fuente iraní cercana al equipo negociador de la República Islámica informó que Teherán aún no ha aprobado ningún texto respecto al acuerdo con EE. UU. Este cambio en el panorama energético mundial tiene implicaciones significativas para la economía y la política internacional.
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