A Ukrainian serviceman of the 48th separate artillery brigade carries a shell as he prepares with comrades to fire towards Russian positions on the frontline in Kharkiv region, Ukraine, Wednesday, Feb. 18, 2026. (AP Photo/Andrii Marienko) (A Ukrainian
Lo esencial
La guerra de Ucrania cumple cuatro años este martes sin perspectivas de resolución. El conflicto se ha convertido en una guerra de desgaste caracterizada por trincheras y drones, donde ninguna de las partes logra una victoria decisiva.
Rusia ocupa aproximadamente el 20% del territorio ucraniano. Desde febrero de 2022, sus fuerzas han conquistado toda la provincia de Lugansk, gran parte de Donetsk y zonas de Jersón y Zaporiyia, además de mantener presión en Járkov y Sumi.
Sin embargo, el avance ruso es limitado. Entre 2024 y 2025 apenas conquistó el 1% del territorio ucraniano. El Instituto para el Estudio de la Guerra señala que Moscú mantiene la iniciativa en varios sectores, pero sin lograr rupturas estratégicas.

El coste humano es devastador. Según estimaciones del Center for Strategic and International Studies, Rusia habría sufrido 1,2 millones de bajas, con entre 275.000 y 325.000 muertos. Las pérdidas ucranianas se situarían entre 500.000 y 600.000 bajas, de ellas 100.000 a 140.000 fallecidos.
Contexto
Juan Rodríguez Garat, almirante de la Armada, explica que en los últimos dos años los rusos no han conquistado ningún objetivo de verdadero valor que suponga una ruptura del frente. La guerra está en punto muerto: Rusia tiene la iniciativa, pero no consigue sacarle partido.

Enrique Ayala, general retirado, detalla que el conflicto pasó de una guerra de maniobra a otra con un frente estable de 2.000 kilómetros. Ahora se trata de destruir el potencial militar del adversario mediante bombardeos selectivos.
Qué sigue
José Manuel Sanjurjo, vicealmirante y académico, resume la situación: se ha convertido en una guerra de trincheras y drones. La tecnología ha transformado el combate, pero no ha roto el empate territorial.

Las cifras conjuntas de bajas podrían alcanzar los 2 millones en 2026. Esta magnitud convierte al conflicto en el más costoso para una gran potencia desde la Segunda Guerra Mundial, superando las pérdidas de guerras anteriores en escala humana.
El panorama actual muestra a Ucrania resistiendo sin capacidad de ganar, y a Rusia avanzando lentamente a un precio insostenible. La guerra de desgaste continúa sin fecha de término visible.
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