Desde el 1 de marzo el Estrecho de Ormuz está fuera de servicio para el comercio marítimo. La tensión entre Estados Unidos e Irán obligó a suspender el paso de buques que transportan petróleo y también productos químicos de alta especialidad.
Entre ellos, el helio, gas que parece inocuo porque llena globos, pero que en la industria tecnológica es insustituible. Un tercio de la producción comercial de Qatar de este gas quedó varado, según datos citados por TechRadar. El impacto ya se siente en la cadena de frío que sostiene la fabricación de chips de inteligencia artificial.

En los laboratorios de TSMC, Intel y Samsung el helio actúa como refrigerante de precisión. Sus moléculas, diminutas e inertes, se infiltran en espacios vacíos entre la oblea de silicio y el soporte metálico, absorbiendo calor sin contaminar la superficie.

Este proceso permite mantener la temperatura estable durante la litografía de extremo ultravioleta, la técnica que graba circuitos de menos de cinco nanómetros. Un solo día sin abastecimiento obliga a detener líneas que cuestan miles de millones de dólares y que producen los procesadores que alimentan los centros de entrenamiento de modelos de IA.

La escasez actual no tiene sustituto inmediato. El hidrógeno, que.
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