2026-08-13T16:31:15Z Samantha Guerrero Editora Jr Samantha Guerrero Editora Jr Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii! ”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz! ”. Linkedin 301 publicaciones de Samantha Guerrero Durante casi dos décadas, unas científicas mexicanas hicieron algo que requiere una paciencia poco común: esperar a que un coral criado en laboratorio creciera lo suficiente para dejar de necesitarlas.
Primero esperaron a que diminutas larvas crecieran, después, a que las pequeñas colonias pudieran regresar al mar y luego tuvieron que comprobar que fueran capaces de sobrevivir a las condiciones reales del Caribe mexicano. Ahora algunas de esas colonias están haciendo exactamente lo que el equipo esperaba desde el principio: se están reproduciendo por sí mismas en el arrecife. El proyecto comenzó en 2007 en la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, en Puerto Morelos, Quintana Roo, según Mongabay . El grupo encabezado por la científica Anastazia T.
Banaszak desarrolló técnicas para reproducir corales mediante reproducción sexual, criarlos en laboratorio y devolverlos al océano para restaurar arrecifes degradados. La diferencia es que ahora ya no se trata solamente de conseguir que sobrevivan; algunos llegaron a la edad suficiente para tener nuevas generaciones . El Caribe mexicano perdió cerca del 60% de su cobertura coralina Antes de entender por qué estas científicas llevan casi dos décadas criando corales, hay que entender qué están intentando recuperar. Entre 1980 y 2015 se perdió cerca del 60% de la cobertura coralina a lo largo del Caribe mexicano , de acuerdo con investigaciones de la UNAM .

Otro análisis difundido por la propia universidad permite dimensionar el cambio de una forma todavía más sencilla: mientras décadas atrás alrededor del 50% del fondo arrecifal estaba cubierto por corales, actualmente la cifra ronda apenas el 10%. Y no se trata simplemente de que ahora haya menos animales bajo el agua. Los corales construyen buena parte de la estructura física del arrecife. Cuando mueren, sus esqueletos quedan expuestos a la erosión y la estructura comienza a perder volumen y complejidad. Eso afecta a todo lo que depende de ella.
Los arrecifes sirven como refugio y zona de alimentación para numerosas especies y también ayudan a proteger las costas frente al oleaje y las tormentas. En Quintana Roo, además, están directamente relacionados con actividades como el turismo y la pesca. Por eso recuperar coral no significa simplemente recuperar un animal, significa intentar reconstruir parte de la estructura de todo un ecosistema. Criar un coral empieza en el mar Los corales pueden parecer rocas cuando los vemos desde lejos, pero son animales.

Las colonias están formadas por miles de pequeños organismos llamados pólipos y, en muchas especies, la reproducción sexual ocurre cuando liberan sus gametos al agua. El equipo mexicano aprendió a aprovechar precisamente ese momento. Durante las noches de reproducción, las científicas y sus colaboradores se meten al mar para recolectar óvulos y espermatozoides de los corales . Para hacerlo utilizan redes especiales colocadas sobre las colonias, de manera que pueden capturar los gametos sin dañarlas. Después comienza la parte que ocurre lejos del arrecife.
Los gametos llegan al laboratorio, donde son fecundados , y de ahí aparecen embriones y posteriormente larvas que, si todo sale bien, se fijan a un sustrato y comienzan a formar pequeñas colonias. En otras palabras, el proceso hace algo curioso: empieza en el Caribe, pasa por un laboratorio y después vuelve al Caribe. La propia UNAM describe el proyecto como un ciclo que comienza en el mar, continúa en tierra y termina nuevamente en el arrecife. No querían fabricar copias de los corales Aquí hay una diferencia importante. Una de las técnicas utilizadas para restaurar arrecifes consiste en tomar fragmentos de una colonia que ya existe y hacer crecer esas piezas en viveros.

Es una manera relativamente rápida de obtener nuevos ejemplares, pero esos fragmentos son genéticamente muy parecidos o incluso idénticos a la colonia de origen. La reproducción sexual funciona de otra manera. Cuando los gametos de dos corales se encuentran, las nuevas larvas reciben una combinación de material genético de ambos . Es decir, no son copias de un coral que ya existía: cada nueva colonia puede tener una combinación genética diferente. Y esa diversidad importa. Si una población está formada por individuos demasiado similares y aparece una enfermedad o una condición ambiental que afecta a esa genética, muchas colonias pueden ser vulnerables al mismo tiempo.
La reproducción sexual permite recuperar diversidad genética y crear nuevas combinaciones que podrían ser importantes para la supervivencia de las poblaciones restauradas; por eso las científicas no estaban intentando simplemente producir más corales: estaban intentando producir nuevas generaciones de corales.
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