Gadgets Respiro tranquilo gracias al Apple Watch de mi esposa Si corres, seguramente sabes lo útil que puede ser un Apple Watch. Pero, como descubrí hace unos años, hay cosas aún más relevantes que las métricas de rendimiento. Por: V Martinez 13 agosto, 2026 Open Share Hace casi una década, cuando empecé a correr, rápidamente descubrí que si quería rendir lo mejor posible, tendría que comprarme un smartwatch . Todos los corredores a los que admiraba tenían uno.
La razón es simple: llevar contigo un dispositivo que te permita saber en tiempo real el ritmo que llevas, la frecuencia cardiaca y la distancia recorrida permite planificar y ejecutar tu entrenamiento de forma inteligente. Desde entonces, mi muñeca nunca ha estado descubierta mientras corro. El gadget en cuestión ha ido cambiando a lo largo de los años, pero mi perfil de usuario se ha mantenido: soy un corredor interesado en métricas de rendimiento. Este es mi compañero de entrenamiento: el Apple Watch Ultra 3 Siempre he sabido que mi Apple Watch puede hacer mucho más que eso y que no estoy exprimiendo al máximo sus capacidades.
“Está muy bien que tenga tantas funciones, pero nada podría ser más relevante que lo relacionado con el entrenamiento”, pensaba. Esa impresión cambió radicalmente hace unos años. Un aliado de la salud A mi esposa le realizaron una cirugía cardiaca (reemplazo de la válvula mitral) y como parte del protocolo de recuperación y monitoreo posterior, el cardiólogo le pidió usar un Apple Watch. Evidentemente, esto no tenía nada que ver con running, la idea era llevar un seguimiento de la frecuencia cardiaca en reposo (debía mantenerse entre 60 y 70 lpm. De lo contrario, habría que contactarlo). ¿Por qué un Apple Watch específicamente?
Porque tenía la función de ECG (electrocardiograma), es decir que no solo podía medir la frecuencia cardiaca, sino detectar latidos irregulares. La buena noticia: el procedimiento había sido un éxito. La mala: apenas unos años más tarde, la prótesis que recibió empezó a deteriorarse, así que tendría que someterse a una segunda intervención (una maravilla de la ciencia llamada “valve in valve” en la que se coloca una segunda prótesis vía cateterismo sobre la primera). Los meses previos no fueron nada fáciles.
Hay pocas cosas tan estresantes como escuchar a tu esposa describir un malestar cardiaco a la mitad de la noche y no tener la menor idea de las implicaciones que esto tiene: “¿Debo llevarla al hospital ahora mismo? ¿Corro a la farmacia? ¿Simplemente sostengo su mano mientras los síntomas desaparecen por su cuenta? ”. Aquí es donde el reloj hace la diferencia. Este es el de mi esposa: Apple Watch Series 11 “Tengo un poco de taquicardia”, le escribió a su cardiólogo. Eran las 11:30 de la noche en sábado. “Estoy en reposo con 114 lpm”. Eso era más que “un poco”. Es el ritmo que tengo yo mientras estoy calentando antes de correr y ella tenía la cabeza puesta en la almohada.

Tras ver su electrocardiograma, el médico le pidió elevar la dosis de fumarato de bisoprolol, un betabloqueador. “Qué bueno que tomaste esa tira de ritmo con el reloj”, le dijo, intentando calmarla (y al esposo sentado junto a ella, quien intentaba no perder detalle de cada palabra y cada síntoma). A lo largo de los meses, el Apple Watch le lanzó alertas de frecuencia cardiaca elevada en varias ocasiones. Aunque cada una de ellas disparaba mi adrenalina y me hacía entrar en “modo resolver”, algo sumamente agotador, las agradecí todas. Con esto, teníamos un dato claro que transmitirle al doctor y no solo sensaciones.
La segunda cirugía se llevó a cabo el 8 de enero de este año. Aunque ya lo había vivido antes, nada te prepara para recorrer incesantemente una sala de espera durante varias horas mientras un cirujano manipula el corazón de tu esposa y coloca, con precisión milimétrica, una prótesis que tiene el potencial de mejorar drásticamente su vida. Así fue. El valor de la información Me encanta el hecho de que el Apple Watch me diga el ritmo al que estoy corriendo. Me ha acompañado en varios maratones y cientos de sesiones de entrenamiento ( en enero corrí 500 km con él como parte de un reto brutal ). Pero hoy tengo claro que hay cosas mucho más importantes que eso.
El dispositivo que lleva mi esposa en la muñeca nos ofrece información clave justamente en los momentos de mayor incertidumbre y miedo. La salud de esta mujer es, evidentemente, lo más importante para mí. Si pudiera, llevaría un monitoreo de cada uno de sus latidos, listo para entrar en acción de ser necesario. Eso no es realista. Afortunadamente, el Apple Watch Series 11 sí puede hacerlo. Ambos dormimos más tranquilos gracias a eso. Puedes saber más sobre estos dispositivos haciendo click aquí . Actualidad ¿A dónde te llevarán tus piernas? Fitness ¿Corredor urbano o de trail?
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Etiquetas: Tecnología, Salud, Apple Watch, Tecnología · Big Tech y antitrust
