La administración estadounidense elevó el tono contra Pekín al presentar ante la Cámara de Representantes indicios de una estrategia sistemática de apropiación de tecnologías de inteligencia artificial. El testimonio del 16 de abril de 2026 señala que firmas chinas emplean ataques de destilación, ciberintrusión y espionaje económico para reducir la brecha de siete meses que, según especialistas, mantienen respecto a los desarrollos de EE.UU.
Yusuf Mahmood, director de política de IA del America First Policy Institute, explicó al Comité Selecto sobre Competencia Estratégica que China carece de suficiente capital, talento y semiconductores, por lo que recurre a la copia acelerada. El patrón de rezago constante, dijo, no refleja innovación paralela sino "fast following" sustentado en extracción ilícita.

La técnica de destilación, válida cuando se autoriza, consiste en transferir conocimiento de un modelo grande a otro más pequeño. Las denuncias indican que actores chinos crean cuentas falsas, consultan masivamente modelos ajenos, generan datos sintéticos y reentrenan sistemas propios sin permiso, violando términos de servicio y potencialmente la ley.

OpenAI habría detectado que la empresa DeepSeek utilizó "pipelines sofisticados de múltiples etapas" para copiar capacidades de sus modelos. Casos similares fueron reportados por Google, Anthropic y xAI, según el documento presentado al Congreso. DeepSeek habría empleado la táctica a inicios de 2025 para crear su modelo R1.
El exingeniero de Google Linwei Ding, condenado por espionaje económico, ejemplifica la ruta tradicional: robó miles de páginas de secretos comerciales vinculados con IA con el propósito de beneficiar a China. Su caso se menciona como parte de una campaña más amplia que combina espionaje corporativo y nuevas formas de extracción automatizada.

Los expertos recomendaron al Congreso crear un grupo anti-distilación, endurecer estándares de.
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