CIUDAD DE MÉXICO (Agencias). – Un informe demoledor de la organización Human Rights Watch (HRW) revela que, durante la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, el gobierno estadunidense de Donald Trump ha enviado a México a cerca de 13 mil extranjeros, algunos de más de 60 años y con décadas de residencia en Estados Unidos, a los que el Instituto Nacional de Migración (INM) trasladó hacia ciudades del sur del país, donde los abandonó a su suerte.
La devolución de personas de terceros países a México se está llevando a cabo fuera de cualquier acuerdo conocido entre las administraciones Trump y Sheinbaum, y el informe de HRW derrumba las declaraciones que dio la presidenta Sheinbaum en junio de 2025, cuando afirmó que México recibe a migrantes de terceros países por “razones humanitarias”, pues el documento de la organización internacional exhibe que los migrantes son abandonados en ciudades como Villahermosa, Palenque o Tapachula sin ningún tipo de apoyo, a menudo en medio de la noche.
En aquella ocasión, Sheinbaum también aseveró que México no actúa como “tercer país seguro” para Estados Unidos, una afirmación que, de nueva cuenta, es derrumbada por los hechos: De acuerdo con HRW, las autoridades de Estados Unidos han “deportado” a más de 4 mil 353 ciudadanos cubanos a México, ya que el gobierno de la Isla se negaba a recibirlos. “Ni Estados Unidos ni México han hecho público el acuerdo o entendimiento en virtud del cual se están llevando a cabo estas deportaciones”, deploró la organización.

El informe de HRW recalca que, desde el regreso de Donald Trump al poder, el gobierno de Estados Unidos firmó 27 acuerdos bilaterales con diversos países para organizar la deportación de migrantes de asilo, incluyendo solicitantes de asilo, lo que permitió a la administración Trump disparar en un 90% la deportación de migrantes, especialmente hacia México, adonde envió 12 mil 977 personas de terceros países.
Ante la opacidad en la que los gobiernos de Trump y Sheinbaum mantienen su cooperación en materia de migración, la organización resaltó que, en un proceso judicial, el Departamento de Justicia hizo referencia a un “acuerdo vigente (no escrito)” con México, en virtud del cual el gobierno de Estados Unidos deportó a México a los ciudadanos cubanos.
La contradicción entre la narrativa oficial, que enarbola la soberanía de México en su relación con Estados Unidos, y la realidad de los datos, se enmarca en una larga historia en la que los sucesivos gobiernos mexicanos -sin importar el partido político en el poder- se comprometieron con su contraparte de Estados
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