Dato duro
El Cártel Jalisco Nueva Generación pasó en poco más de una década de ser una facción surgida de una estructura regional debilitada a convertirse en una de las organizaciones criminales con mayor presencia territorial en México y fuera del país. A día de hoy, es uno de los principales proveedores de metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos, de acuerdo con evaluaciones públicas de la Administración para el Control de Drogas y reportes del Departamento del Tesoro estadounidense.
Su origen se ubica en la fractura del Cártel del Milenio, grupo que operaba principalmente en Jalisco, Colima y Michoacán, y que mantenía alianzas con el Cártel de Sinaloa. Entre 2009 y 2010, una serie de capturas y operativos alteró ese equilibrio. En octubre de 2009 fue detenido Óscar Nava Valencia, identificado por la entonces Procuraduría General de la República como uno de los principales líderes de esa organización.

En julio de 2010, Ignacio Coronel, operador relevante del Cártel de Sinaloa en la región, murió en un operativo militar en Zapopan, según confirmó la Secretaría de la Defensa Nacional. Ambas situaciones desataron una disputa interna por rutas, laboratorios y plazas estratégicas en el occidente del país, y de esa ruptura surgió la facción encabezada por Nemesio Oseguera Cervantes, identificado posteriormente por autoridades mexicanas y estadounidenses como líder del ahora Cártel Jalisco Nueva Generación.
Contexto político
Hacia 2011, el grupo ya operaba bajo esa denominación y comenzó a proyectarse públicamente como una nueva fuerza criminal en Jalisco. El nacional favoreció su expansión porque la estrategia federal contra el narcotráfico iniciada en 2006, de la mano del entonces presidente Felipe Calderón, debilitó estructuras tradicionales, pero también fragmentó a los cárteles en múltiples células.

Mientras algunos grupos se pulverizaron en disputas internas, esta organización consolidó un mando central y desarrolló una estructura con células regionales coordinadas, lo que le permitió crecer sin fracturarse de inmediato. El momento que impulsó su crecimiento fue apostar por las drogas sintéticas.
De acuerdo con los informes anuales de la DEA sobre la amenaza de drogas, la metanfetamina producida en México comenzó a dominar el mercado estadounidense a partir de la década de 2010. Así, el grupo se posicionó como uno de los principales actores en esa cadena.

Conclusión
A diferencia de la cocaína, cuyo suministro depende de cultivos en Sudamérica, la metanfetamina y el fentanilo pueden producirse en laboratorios clandestinos, siempre que se garantice el ingreso de precursores químico
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