Dato duro
El puente vehicular Nichupté, proyecto impulsado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para mejorar la conectividad en Cancún, enfrenta múltiples irregularidades documentadas a cuatro años de haber iniciado. La obra, que busca unir la zona hotelera con el acceso sur de la ciudad cercano al aeropuerto, permanece inconclusa pese a que su terminación estaba prevista para 2023.
La inversión original del proyecto fue de cuatro mil 335 millones de pesos, pero al último reporte federal la cifra se ha disparado a 10 mil 899 millones, lo que representa un incremento del 150% sobre el presupuesto inicial. Este monto equivale aproximadamente al presupuesto anual del gobierno de Cancún o al de dos años en Playa del Carmen.

La Auditoría Superior de la Federación identificó un daño a la hacienda pública por 95 millones 924 mil 850 pesos, por lo que inició procedimientos administrativos para que funcionarios de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes aclaren el destino de dichos recursos.
Contexto político
La estructura de 11.2 kilómetros atraviesa la laguna de Nichupté, donde fracturas, hundimientos y barreras naturales han provocado retrasos recurrentes. Las autoridades aseguran un avance superior al 90%, aunque no existe fecha cierta de conclusión.

Especialistas de Cancún advierten que el puente tendrá una vida útil limitada y cuestionan que la obra resuelva efectivamente los problemas de movilidad de la ciudad. La construcción ha sido heredada a la administración actual con pendientes técnicos y financieros significativos.
Conclusión
El proyecto ejemplifica los riesgos de las megaobras impulsadas sin estudios suficientes de factibilidad técnica y ambiental, así como la dificultad para controlar costos en proyectos de gran escala gestionados por el gobierno federal.
Etiquetas: Puente Nichupté, Cancún, Auditoría Superior de la Federación, sobrecostos, infraestructura, megaobras, Quintana Roo, rendición de cuentas
