Trump fija el 24-S para llevar a Xi a Washington El presidente de EEUU vende “una relación muy especial” con China mientras la negociación real se atasca en aranceles, Taiwán y la guerra energética. La Casa Blanca Foto de Ana Lanza en Unsplash Fabiana Ruiz 14/05/26 | 13:55 | .
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Pero la foto, por sí sola, no despeja el riesgo: el pulso comercial y tecnológico sigue intacto. Un brindis en el Gran Salón del Pueblo no borra una década de desconfianza: solo compra tiempo para que la economía no pague, otra vez, la factura completa de la geopolítica. El gesto del 24-S y la diplomacia de escaparate El anuncio, formulado en tono grandilocuente —Trump llegó a calificar el vínculo bilateral como “uno de los más consecuentes de la historia”— no es solo un titular: es una maniobra de control del relato.

En la práctica, Washington intenta congelar el deterioro con un hito concreto, 24/09 , que permita vender previsibilidad a empresas y mercados en pleno ciclo de tensión estratégica. La visita de Trump a China (14-15 de mayo de 2026) se diseñó como un despliegue de símbolos: banquete de Estado, mensajes de “cooperación y prosperidad” y la insinuación de que ambas potencias pueden convertir la competencia en coexistencia administrada. Lo relevante, sin embargo, es lo que queda fuera del brindis: ningún cambio de doctrina, ninguna renuncia explícita y un catálogo de fricciones que no se resuelve con cortesía protocolaria.
El diagnóstico es inequívoco: la diplomacia ha regresado, sí, pero como gestión del riesgo , no como reconciliación. Aranceles, aviación y soja: la negociación que manda El comercio es el termómetro y, a la vez, el arma. Los datos oficiales muestran la magnitud del problema: el intercambio de bienes entre EEUU y China se situó en 414. 700 millones de dólares en 2025 , con un déficit de 202. 100 millones para Washington. En ese mismo año, las importaciones estadounidenses desde China cayeron un 29,7% , señal de que la política comercial ya está
Etiquetas: EEUU · Política y economía
