La cubana Alicia Santos Torres muestra un cartel de su hijo desaparecido, Jorge Alejandro Lozada, en San José Hueyate, estado de Chiapas, México, el sábado 9 de mayo de 2026, durante una búsqueda de migrantes que desaparecieron a finales de 2024 a lo largo de una ruta de contrabando marítimo hacia Estados Unidos. (AP Foto/Edgar H. Clemente)
TAPACHULA, México (AP) — La víspera de la Navidad de 2024 la joven cubana Elianis Caridad Morejón Pérez le dijo a su madre por teléfono que le habían colocado un chaleco salvavidas y que se disponía a abordar una lancha para seguir por mar desde el sur de México hacia Estados Unidos. Esa fue la última comunicación que mantuvo desde el pueblo San José El Hueyate en el sureño estado de Chiapas, uno de los puntos de la ruta marítima considerada una de las más peligrosas usadas por los traficantes y donde la joven desapareció junto a otros 39 migrantes de Cuba, Honduras y Ecuador.
Este mes su madre, Isis Pérez, llegó a ese mismo poblado cerca de la frontera con Guatemala para realizar tareas de búsqueda junto a otros familiares de los desaparecidos. Los familiares recorrieron el muelle de San José El Hueyate, una pequeña comunidad pesquera y turística de apenas 953 habitantes con casas de hormigón, techos de palma y calles sin pavimentar. Subieron a una lancha para navegar por la costa del Pacífico y preguntaron a comerciantes y residentes por pistas sobre sus familiares.
Nadie pudo darles información, pero muchos pobladores sí recordaron que antes de que Donald Trump asumiera su segundo mandato se veían vehículos cargados de migrantes que luego eran llevados en lanchas por el mar. Ese flujo migratorio se desplomó el año pasado cuando Estados Unidos empezó con las detenciones de migrantes en su territorio y las deportaciones a sus países de origen o a terceras naciones. Los familiares —que llegaron a Chiapas apoyados por la Red Regional de Familias Migrantes— también recorrieron albergues, centros penitenciarios y plazas públicas en la frontera con Guatemala, una zona que se disputan los Cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

“Como familiares vivimos un tormento, una angustia y deseamos encontrarles”, dijo el hondureño Óscar Hernández, quien también llegó al pueblo de Chiapas para intentar localizar a su hermano. Ricardo Antonio Hernández Barahona, de 33 años, había quedado desempleado tras trabajar durante siete años como repartidor en una empresa de alimentos que se vio obligada a cerrar por la extorsión del crimen organizado en Honduras. La necesidad de obtener ingresos para mantener a su esposa y sus dos hijos lo empujó a ir en busca del sueño americano, pero desapareció en el trayecto.
Cruzar por el mar Según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), desde 2021 se han identificado varios puertos marítimos utilizados por los traficantes de migrantes: se embarcan en pequeñas lanchas con doble motor en Puerto de O
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