El Día Internacional de los Trabajadores se vivió con fuerza en al menos tres continentes. En Manila, miles rechazaron el papel de Estados Unidos en la guerra con Irán y chocaron con policías cerca de la embajada estadounidense. La protesta centró su reclamo en el encarecimiento de alimentos y transporte.
En Yakarta, el presidente Prabowo Subianto se sumó a la marcha; trabajadores exigieron subsidios ante la escasez de materias primas y el incremento de precios que atribuyen al conflicto en Oriente Medio. Casablanca amaneció con bocinas de taxis y autobuses detenidos en avenidas principales.
Akherraz Lhachimi, de la Unión Laboral Marroquí, resume el malestar: “Todos mis gastos han subido, pero mi salario no se ha movido”. El combustible encabeza la lista de quejas. Estambul volvió a escenario de enfrentamientos. Policías antimotines bloquearon el acceso a la plaza Taksim y detuvieron a cientos que pretendían conmemorar la fecha.
El gobierno turco mantiene prohibida toda concentración en ese punto desde 2013. En La Habana, decenas de miles se concentraron frente a la embajada de Estados Unidos. Portaban carteles de “Abajo el imperialismo” y reclamaban el fin del embargo. Estuvieron presentes el presidente Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro.

La convocatoria oficial unió reclamo laboral y denuncia de sanciones. La Confederación Europea de Sindicatos, que agrupa a 93 organizaciones en 41 países, difundió el mensaje: “Los trabajadores se niegan a pagar el precio de la guerra de Donald Trump en Oriente Medio”. En su comunicado advierten que los salarios reales caen mientras se financia el conflicto.
Ciudades como Seúl, Sydney, París y Johannesburgo sumaron movilizaciones propias. El alza de la energía, ligado a los bombardeos en el Golfo, fue denominador común de pancartas y discursos. En Sudáfrica, el Congreso de Sindicatos Sudafricanos advirtió que la inflación energética amenaza el ya menguado poder adquisitivo.
Activistas estadounidenses promovieron boicots y marchas contra las políticas de Trump, aunque los detalles de esas acciones no fueron confirmados por autoridades. El 1 de mayo dejó un saldo: reclamos por paz, salarios dignos y restricciones a la protesta en varios países.
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