El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, advirtió que la inversión extranjera solo fluye donde hay certeza jurídica,
“La inversión es como el agua: fluye cuando existen las condiciones adecuadas y desaparece cuando no las hay”, afirmó Johnson ante empresarios y autoridades. Subrayó que, sin estas garantías, los capitales norteamericanos no avanzan y la prosperidad se detiene.
Horas después, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre el llamado. Escuchó la pregunta, guardó silencio, soltó una carcajada y respondió: “Digamos que es lo que estamos haciendo, ellos allá y nosotros acá”. Añadió que también en Estados Unidos se requiere un entorno libre de corrupción y cerró el tema.
La reacción de Sheinbaum contrasta con la gravedad del señalamiento diplomático. Johnson no mencionó casos particulares, pero su mensaje se interpreta como una crítica al clima de negocios en el país, donde expedientes como el de la refinería Dos Bocas o el Tren Maya siguen bajo sospecha de desvíos.

La dependencia de México del capital estadounidense hace que cualuna advertencia de Washington tenga impacto directo en empleos y divisas. La Secretaría de Economía no emitió posicionamiento al respecto.
Empresarios consultados coinciden en que la percepción de corrupción, sumada a la inseguridad, ya canceló proyectos de manufactura y energía en al menos cuatro estados del centro-norte durante 2024.
La frase de Johnson —“la inversión sigue a la certeza y se aleja de la corrupción”— circula ahora en cámaras empresariales como un recordatorio de que los anuncios oficiales no bastan sin mecanismos de control independientes.
La presidenta no detalló avances concretos en políticas anticorrupción ni citó reformas en marcha. Su administración heredó el Sistema Nacional Anti
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