Activistas de Greenpeace desplegaron este miércoles en la Plaza Colón de Madrid una imagen de 15,5 m de ancho y 40 m de alto que muestra al presidente estadounidense Donald Trump vomitando petróleo. La acción busca evidenciar, a un día de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles en Santa Marta, Colombia, los vínculos entre el mandatario y la industria fósil.
La instalación incluye una fuente teñida de negro y el lema “No oil, no war”, en referencia al auge de conflictos que, según la ONG, alimenta la dependencia del crudo. Greenpeace advierte que guerras como la del Estrecho de Ormuz encarecen la energía y disparan el costo de la vida, al tiempo que incrementan emisiones y destruyen ecosistemas.

Más de 50 países, entre ellos España, participarán mañana en la cita colombiana previa a la COP31. Será la primera ocasión en que gobiernos diseñen conjuntamente una hoja de ruta para abandonar petróleo, gas y carbón. La ONG insta al Ejecutivo español a aprovechar el momento para presentar un plan nacional de abandono progresivo y nuevos impuestos a la industria fósil.
Los planes actuales de expansión de crudo y gas duplican el límite de 1,5 °C de calentamiento global fijado por la ciencia, alerta Greenpeace. La organización reclama que la transición incluya una participación ciudadana mayor y garantías de derechos laborales para las comunidades afectadas.

La conferencia de Santa Marta debe fijar, según los activistas, una meta clara: acordar un calendario internacional para la desconexión de los combustibles fósiles con mecanismos de financiación y justicia social.
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