Durante nueve horas, el tránsito en Naucalpan y los
El corte se concentró en el entronque de Periférico Norte con Río San Joaquín y Avenida Primero de Mayo. La medida de presión derivó en una fila interminable que alcanzó Lomas Verdes, obligó a usuarios del transporte público a caminar varios kilómetros y se propagó hasta Tlalnepantla, donde obras de reencarpetamiento agravaron el caos vial.

Los manifestantes sostienen que las clausuras obedecen a irregularidades “inventadas” dentro del Operativo Atarraya, desplegado desde septiembre de 2024 para desarticular presuntos puntos de narcomenudeo, homicidio y trata de personas. Según los comerciantes, las autoridades mexiquenses no presentaron pruebas suficientes y sellaron sus negocios sin orden judicial previa.
La FGJEM no emitió un posicionamiento público durante las horas que duró la protesta. La falta de una mesa de diálogo visible incrementó la frustración: cuando el bloqueo superó las siete horas, un conductor particular intentó abrirse paso, lo que derivó en un forcejeo breve con los manifestantes y obligó a la policía municipal a formar un cordón para evitar mayores enfrentamientos.

El tráfico se normalizó cerca de las 16:45 h, después de que representantes del sector restaurantero y funcionarios locales acordaron una reunión de negociación programada para las próximas 48 horas. No se confirmaron detenciones ni daños materiales graves, pero la movilidad quedó severamente afectada en una de las vías más importantes del Estado de México.
El episodio evidencia el costo ciudadano que generan los operativos de.
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