El gobierno del Reino Unido ha tomado medidas para fortalecer la supervisión financiera de los principales proveedores de servicios en la nube, incluyendo a Microsoft, Google, Amazon y Oracle. Estos han sido designados como proveedores externos críticos para el sistema financiero, lo que los coloca bajo una supervisión regulatoria directa. La medida busca mejorar la estabilidad operativa de entidades financieras, reduciendo riesgos de interrupciones por ciberataques o fallas tecnológicas.
El gobierno ha enfatizado la importancia de establecer un marco regulatorio sólido debido a la creciente dependencia de instituciones financieras en servicios en la nube. Se ha señalado que una interrupción en un proveedor de servicios podría afectar a múltiples empresas y comprometer los servicios que los clientes dependen.

A partir del 13 de julio, compañías como Microsoft Ireland Operations Ltd, Google Cloud EMEA Ltd, Amazon Web Services EMEA SARL y Oracle Corporation UK Ltd serán reconocidas oficialmente como proveedores externos críticos.
Bajo la nueva normativa, estas empresas estarán sujetas a la supervisión conjunta del Banco de Inglaterra, la Autoridad de Regulación Prudencial (PRA) y la Autoridad de Conducta Financiera (FCA). Se espera que realicen pruebas periódicas de resiliencia, autoevaluaciones regulares y notifiquen incidentes operativos relevantes que puedan afectar al sistema financiero.

El Reino Unido se une a otras jurisdicciones que han implementado esquemas similares para supervisar directamente a las empresas tecnológicas que proporcionan infraestructura esencial para los mercados financieros. En noviembre, la Unión Europea designó a 19 compañías tecnológicas y de servicios como entidades críticas.
Google Cloud ha expresado su apoyo a la nueva regulación, señalando que con una implementación eficaz y una participación significativa de la industria, este nuevo marco de Proveedores Externos Críticos puede fortalecer la resiliencia a largo plazo del ecosistema financiero del Reino Unido y aumentar la transparencia y la confianza entre todas las partes.

Este enfoque regulatorio busca proteger los intereses de los ciudadanos y asegurar la integridad y estabilidad del sistema financiero, al mismo tiempo que promueve la responsabilidad y la transparencia en las operaciones de las grandes empresas de tecnología.
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