Durante décadas, los hongos marinos han sido un misterio en la biotecnología, pero ahora una colección de más de 500 cepas podría cambiar la historia. Investigadores de la Marine Biological Association han recopilado estos hongos de agua de mar, sedimentos y algas con el objetivo de explorar sus capacidades como fuente de proteínas alternativas, nuevos compuestos médicos y herramientas agrícolas menos agresivas.
Los hongos marinos, invisibles para la mayoría, viven en sedimentos, algas y madera sumergida, cumpliendo funciones ecológicas importantes. A pesar de su diversidad y su papel en los ciclos biogeoquímicos del océano, se conoce poco sobre ellos. La colección de la Marine Biological Association actúa como una biblioteca viva, donde cada cepa representa una oportunidad de descubrir enzimas nuevas, moléculas útiles o formas de procesar algas.

En la industria alimentaria, los hongos marinos pueden ser una pieza clave. El mercado europeo de algas podría alcanzar hasta 9.300 millones de euros en 2030, según el informe Seaweed for Europe de la FAO. Los hongos marinos podrían contribuir a esta industria sin necesidad de tierra agrícola, agua dulce ni ganado.

Además de su potencial en la alimentación, los hongos marinos son importantes en la industria farmacológica y agrícola. Producen enzimas y moléculas químicas complejas que pueden ser clave en la creación de nuevos antibióticos y pesticidas más sostenibles.

La investigación en estos organismos sigue en sus inicios, pero su potencial es inmenso. La colección de la Marine Biological Association es solo el primer paso en el largo camino de comprender y aprovechar las capacidades únicas de los hongos marinos.
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