El régimen chavista, ahora tutelado por Estados Unidos, muestra eficiencia en lo que mejor sabe hacer: propaganda y represión, pero la sociedad lo ha rebasado en las labores de rescate a las víctimas y atención a damnificados. Rafael Croda 29/6/2026 · 11:12 hs Un edificio dañado por un terremoto se alza en La Guaira, Venezuela, el domingo 28 de junio de 2026 ( AP ) BOGOTÁ (apro).
– A cinco días de los dos terremotos que impactaron a Venezuela, la cifra de desaparecidos, que llegó a 46 mil 632 este lunes, permite vislumbrar la enorme magnitud de la tragedia humanitaria que vive un país que desde mucho antes de los movimientos telúricos ya estaba colapsado tras casi tres décadas de ineficiencia, corrupción y autoritarismo del régimen chavista.
Mientras los rescatistas procedentes de varios países intentan todavía encontrar sobrevivientes entre los escombros de los centenares de edificios colapsados, el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez –la chavista que reemplazó en el cargo al también chavista Nicolás Mandiuro tras su “extracción” por parte de tropas estadunidenses en enero pasado— parece más preocupado en minimizar la tragedia, que en enfrentarla.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta y segundo hombre fuerte del régimen, después del ministro del Interior, Diosdado Cabello, reporta menos de dos mil personas fallecidas y un número cada día menor de heridos, pero esos datos generan la sospecha de organizaciones de la sociedad civil que están en terreno auxiliando a damnificados y constatando daños y número de víctimas. La ONG Provea cuestionó el balance de Rodríguez y dijo que este genera “más dudas que certezas”. Por ello, le exigió permitir el acceso de la sociedad civil y de organismos independientes a las fuentes de esos datos, para cotejarlos y verificarlos.
Los casi 800 edificios reportados hasta ahora como colapsados de manera total o parcial en los centrales estados de La Guaira –el más afectado del país–, Miranda, Falcón, Carabobo y Yaracuy, y los desaparecidos no localizados reportados en la plataforma “Desaparecidos terremoto Venezuela” (46 mil 632 hasta este lunes) indican la verdadera dimensión de la tragedia provocó el mayor desastre natural en la historia de este país.

En una estimación preliminar, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) evaluó en seis 700 millones de dólares los daños económicos que dejaron los terremotos en pérdidas de edificios, viviendas e infraestructura física, lo que equivale al 6% del Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela. Pero el experimentado consultor económico Luis Oliveros que entre pérdidas y necesidades de la población afectada los daños podrían ascender a unos 28 mil 900 millones de dólares, el 26 del PIB, y que la reconstrucción podría abarcar entre cinco y 10 años, lo que dependería a la disponibilidad de financiamiento externo.
El analista político Benigno Alarcón señala que todos los venezolanos sabían que los recursos institucionales se desplomaron desde hace mucho tiempo y que, más allá del ejercicio represivo, el gobierno ha perdido toda eficiencia para dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos. “Pero la peor parte –asegura–, es que tampoco hay voluntad política del régimen para dar respuestas eficientes en momentos como este. Es mucho lo que se podría haber logrado si, desde las primeras horas de esta tragedia, una parte importante de los más de 250 mil efectivos de la Fuerza Armada y la policía se hubiesen unido a los miles de voluntarios y rescatistas. Nunca lo hicieron”.
Caos y corrupción Rescatistas que buscan sobrevivientes entre los escombros en el estado costero de La Guaira, donde las temperaturas rebasan durante el día los 30 grados, reportan que el olor a descomposición es más intenso cada día, y piden a los reporteros que difundan que urge en la zona la llegada de maquinaria pesada para remover trozos de concreto que impiden avanzar en las labores de exploración. Periodistas que han llegado a La Guaira reportan que la situación es caótica porque el gobierno no ha logrado a estas alturas coordinar los esfuerzos de la sociedad civil, de los rescatistas que llegaron del extranjero y de las diferentes instituciones públicas.
Para la profesora de ciencias políticas de la Universidad Simón Bolívar, Colette Capriles, es inútil insistir en la incapacidad manifiesta de un Estado desmantelado en sus capacidades luego de décadas de chavismo, lo que ha dejado a los venezolanos “huérfanos” y conscientes de que su supervivencia depende de ellos mismos. Los terremotos, asegura, no han hecho más que “metaforizar esa orfandad”.
El sismólogo y profesor de la Universidad de Los Andes (ULA), Raúl Estevez, recordó en una entrevista radial que Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas llegó a tener 300 estaciones en todo el país, pero la embestida chavista contra las universidades públicas críticas las dejó sin financiamiento y hoy sólo operan entre 4 y 5 estaciones.
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