El gobierno de Donald Trump analiza un plan para deportar a cientos de refugiados afganos que apoyaron a las fuerzas armadas estadounidenses hacia la República Democrática del Congo o a un tercer país sin conexión con ellos, reveló The New York Times.
La medida afectaría a más de mil personas que fueron evacuadas de Afganistán tras la retirada de tropas en 2021 y que desde hace más de un año permanecen varadas en Catar.
El grupo incluye más de 400 menores y familiares directos de militares estadounidenses, además de intérpretes y otros colaboradores que trabajaron con las fuerzas de Estados Unidos durante la invasión.
Después de que Trump retomara la presidencia, funcionarios estadounidenses congelaron el proceso de reasentamiento que había iniciado la administración Biden, dejando a los refugiados en un limbo legal en territorio catarí.

La organización humanitaria AfghanEvac, con sede en Estados Unidos, advirtió que las autoridades están ofreciendo a los afganos dos opciones: aceptar la deportación a un país desconocido o ser devueltos a Afganistán bajo control talibán, donde enfrentan riesgo de muerte por su colaboración previa.
El caso ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos, que advierten que enviar a personas a países sin vínculos culturales, lingüísticos o familiares viola principios básicos de protección internacional.
Además, la República Democrática del Congo enfrenta un conflicto armado persistente en varias regiones, lo que agrava el riesgo para los posibles deportados. La situación pone en evidencia el retroceso en la política migratoria de Estados Unidos hacia quienes arriesgaron sus vidas apoyando operaciones militares estadounidenses.
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