Un tribunal federal en Toluca, Estado de México, ordenó la liberación de Jorge Antonio Sánchez Ortega, ex agente del Centro de Investigación y
La Fiscalía General de la República (FGR) no contó con pruebas suficientes para acreditar la participación de Sánchez Ortega en el homicidio del excandidato presidencial, lo que llevó a los magistrados a desacreditar la teoría del 'segundo tirador' que el exfiscal Alejandro Gertz Manero intentó reactivar.
Como resultado, el caso se declaró cerrado, y la única instancia que podría impugnar la resolución es la familia de Colosio, quienes han pedido en varias ocasiones la liberación de Mario Aburto Martínez, el único sentenciado por el crimen.
Sánchez Ortega, nacido en 1961 en Sinaloa, ingresó al CISEN en 1993 y trabajó en inteligencia en Baja California. El 23 de marzo de 1994, el día del asesinato de Colosio en Tijuana, fue detenido cerca del lugar de los hechos con manchas de sangre en su ropa y pruebas de residuos de plomo y bario en sus manos.

Inicialmente liberado tras una breve indagatoria, la Fiscalía Especial para el Caso Colosio de la época no encontró indicios suficientes para procesarlo, manteniendo la versión oficial del asesino solitario Mario Aburto Martínez.
Con la reapertura de líneas de investigación durante la administración de Andrés Manuel López Obrador y su continuación bajo Claudia Sheinbaum, la FGR reactivó la hipótesis del 'segundo tirador', lo que llevó a la detención de Sánchez Ortega en noviembre de 2025.
Ahora, con la absolución de Sánchez Ortega, las dudas en la investigación quedan sin respuesta, y la familia de Colosio sigue esperando cerrar el capítulo del asesinato de Luis Donaldo Colosio.
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