La madrugada del 21 de mayo activó la alerta sísmica en el sur del país. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) registró tres eventos telúricos con magnitudes de entre 4. 0 y 4. 1, todos en la costa sur de México. El primero, a las 01:46 horas, se localizó 99 km al suroeste de Ometepec, Guerrero, con profundidad de 18. 7 km.
La segunda sacudida ocurrió a las 04:54, también frente a Guerrero, a 93 km de Ometepec y apenas 16 km bajo la superficie. El tercero, a las 05:27, tuvo su epicentro 30 km al sur de Ocozocoautla, Chiapas, y se originó a 169. 9 km de profundidad.

Hasta el momento no se reportan daños ni heridos, pero la repetición de eventos en la misma región pone en evidencia la alta exposición de comunidades indígenas y campesinas que viven en viviendas de autoconstrucción sin revisiones técnicas.

La Coordinación Nacional de Protección Civil no ha emitido recomendaciones extraordinarias ni ha actualizado los protocolos de revisión de escuelas y hospitales en las zonas afectadas, a pesar de que el riesgo sísmico es permanente.
El SSN reitera que la actividad es normal en la placa de Cocos, pero no ofrece información sobre el estado de las alarmas comunitarias ni sobre los recursos que el gobierno federal destina al refuerzo estructural de edificaciones públicas en Chiapas y Guerrero, dos de las entidades con menor inversión en mitigación de desastres.

Autoridades estatales consultadas limitaron su respuesta a la difusión de los boletines del SSN, sin detallar si se realizarán inspecciones post-sismo o si existen fondos disponibles para reparar grietas o fisuras en viviendas rurales. La ciudadanía queda a la espera de un informe de vulnerabilidad que, hasta hoy, no ha sido programado.
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