La obra ferroviaria que conectará la Ciudad de México con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) se inaugurará esta semana, seis años después de lo previsto y con un sobrecosto de más de 11 mil millones de pesos. El proyecto, anunciado en 2020 por Andrés Manuel López Obrador, pasó de un presupuesto inicial de 12 479 millones a 23 689 millones, según datos actualizados de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario.
Durante su construcción, la línea fue presentada por el gobierno saliente como una solución rápida y económica para el transporte aéreo de la zona metropolitana. Sin embargo, los trabajos se extendieron más allá del mandato de López Obrador y quedaron bajo la responsabilidad de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien confirmó que el sistema será operado directamente por el Estado.

La Administración de Sheinbaum firmó un acuerdo con la empresa española CAF y el Fondo Nacional de Infraestructura para completar los últimos tramos y dotar de equipamiento a la estación terminal. El contrato incluye el suministro de trenes eléctricos y el mantenimiento por un periodo que aún no ha sido detallado por las autoridades.
El aumento del costo representa casi el 90 % del monto originalmente aprobado por la Secretaría de Hacienda. Esa diferencia se atribuye, según la dependencia reguladora, a modificaciones en el trazado, incrementos en el precio de materiales y la inclusión de sistemas de señalización no contemplados en el proyecto básico.

Pese al desfase, el gobierno capitalino asegura que la tarifa que pagarán los usuarios se mantendrá en un rango "accesible" y que el tren podrá transportar hasta 250 000 pasajeros diarios una vez que entre en operación regular. No obstante, especialistas en transporte urbano advierten que la demanda real dependerá de
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