Destrozos causados por el terremoto de Granada. RTVE La península ibérica presenta una actividad sísmica considerable y la provincia de Granada está entre las regiones sísmicamente más activas. El reciente terremoto del 15 de agosto de 2026 , bastante cercano a la ciudad de Granada (entre 10 a 15 km), tuvo una magnitud –Mw– de 5. 2 y una profundidad de pocos kilómetros, según el US Geological Survey . Es importante entender cómo se describen los terremotos . La magnitud cuantifica la energía liberada y, por lo tanto, constituye una medida única del evento . En cambio, la intensidad describe sus efectos observados en diferentes localidades .
Por ello, puede variar espacialmente alrededor del epicentro. A diferencia de la magnitud, la intensidad emplea números romanos, desde I hasta XII. Estos valores aumentan conforme aumenta la severidad de los efectos. Intensidad V, daños moderados Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), Granada alcanzó intensidad V , que corresponde a una sacudida fuerte y claramente perceptible. También pueden aparecer daños menores en estructuras vulnerables y el desprendimiento de material o escombros en zonas peatonales. Sin embargo, no implica daños estructurales generalizados.
En cuanto a los valores de velocidad a la que viajan las ondas de energía a través de la tierra, podría haber alcanzado varios centímetros por segundo. Estimaciones preliminares del IGN sitúan estos valores alrededor de cinco centímetros por segundo –aunque futuros análisis podrían modificar los resultados preliminares de velocidad del suelo e intensidad–. Los terremotos del sur de España El terremoto de Granada no fue un evento aislado, ya que comparte muchas similitudes con otro que ocurrió a unos 170 km al este en 2011: el terremoto de Lorca . Este último tuvo una magnitud, una profundidad y una intensidad ligeramente superiores a las del reciente evento de Granada.

Dejó 9 fallecidos y daños en el 80 % de la ciudad . Gráfico de las consecuencias de los seísmos de Lorca en 2011. La imagen muestra el epicentro de los terremotos, áreas con edificios dañados y las personas fallecidas. Ecelan / Wikimedia Commons. , CC BY-SA Ambos generaron daño localizado (a unos 100 km a la redonda), lo que contrasta con otros sucesos del pasado, como el gran terremoto de Lisboa de 1755 (de magnitud cercana a Mw9), cuyos efectos se extendieron por toda la península ibérica. Así que la Península no está exenta de peligro sísmico –un concepto que describe la probabilidad de que el suelo alcance determinados niveles de sacudida en un lugar determinado–.
De hecho, la actualización periódica de los mapas que representan la peligrosidad sísmica de España es una de las acciones más importantes que desarrolla el Instituto Geográfico Nacional en el marco de sus competencias en el campo de la sismología. A más tiempo sin terremotos, más energía acumulada Si bien los grandes eventos, como el de Lisboa, son más catastróficos –pueden producir hasta tsunamis y el colapso de grandes estructuras–, los de tamaño moderado (como los de Lorca y Granada) ocurren de forma más recurrente.
Esto tiene que ver con uno de los principios de la sismología: la ley de Gutenberg-Richter , según la cual los terremotos de magnitud moderada (como 4 o 5, similares a los que suelen ocurrir en el sureste de España) son más frecuentes que los grandes terremotos (como el de Lisboa). Esta diferenciación ocurre por el tiempo de acumulación de energía, el cual es considerablemente mayor para terremotos de gran tamaño. Cada cuánto ocurren El sureste español presenta actividad sísmica recurrente que afecta especialmente las cordilleras Béticas orientales , incluyendo ciudades como Granada, Murcia y zonas próximas, ya que comprende numerosas fallas tectónicamente activas .

Según un estudio reciente sobre la recurrencia estadística regional –es decir, un análisis sobre cada cuánto tiempo ocurre un terremoto de tal magnitud–, dicha zona tiene una tasa anual de sismicidad cercana a 0. 63 para eventos de magnitud 4 o superior. Esto corresponde aproximadamente a un terremoto de magnitud 4 cada 1. 6 años (la fórmula es T = 10 M-3. 8 , donde T es el tiempo de recurrencia y M la magnitud). La extrapolación proporciona tiempos mayores para magnitudes superiores. Por ejemplo, para un terremoto de magnitud 5 (como el de Lorca o Granada) es de esperar que haya un evento cada dieciséis años.
Para terremotos de magnitud mayor a 6, este intervalo es de 160 años. …y dónde los esperamos en la península ibérica Para trasladar estos tiempos a la realidad del riesgo sísmico, es fundamental diferenciar la naturaleza de las rupturas. El catálogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) identifica en el sureste peninsular más de 10 terremotos superficiales históricos de magnitud similar o mayor a 6 y, al comparar estos eventos con las previsiones de recurrencia estadística, el margen de error puede variar. Impreso realizado en Colonia, Alemania, en 1523 informando acerca de la destrucción de Almería por el terremoto de 1522. Wikimedia Commons.
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