México – EE. UU.
“La respuesta de México debe ser cooperación, transparencia y no caer en provocaciones”: Ricardo Balderas en La Base América Latina La tensión bilateral por seguridad y crimen organizado coloca a México ante el desafío de defender su soberanía sin romper la cooperación internacional ni aceptar presiones externas Ricardo Balderas en La Base América Latina Diario Red / AL Equipa de redacción de Diario Red América Latina 09/07/26 | 10:00 Síguenos en Google Siguiente Ricardo Balderas , periodista especializado en narrativas de fiscalización criminal e integrante de la Unidad de Investigación Criminal de Corporativo Grupo Sol, sostiene que México sí cuenta con herramientas para responder a los intentos de injerencia de Estados Unidos, aunque esa respuesta debe partir de una lectura realista de la relación de fuerzas entre ambos países.
Para Balderas, México ha fortalecido con el paso del tiempo sus esquemas de seguridad, sus protocolos de recolección de información y sus capacidades de inteligencia. También recuerda que las policías y las Fuerzas Armadas mexicanas han tenido cooperación y capacitación con distintos países, incluido Estados Unidos , lo que muestra que la relación bilateral no puede reducirse únicamente a confrontación. "La clave es no responder de forma reactiva ni aceptar el marco de confrontación impuesto por Estados Unidos.
México no debe actuar desde la provocación, pero tampoco desde la subordinación" afirmó Ricardo Balderas Sin embargo, advierte que el momento actual está marcado por una presión política evidente desde Washington. Esa presión no solo se expresa en el discurso sobre seguridad y crimen organizado, sino también en mecanismos de intimidación que buscan condicionar decisiones internas mexicanas. Frente a ello, considera que la respuesta del Estado mexicano ha sido adecuada: no caer en provocaciones. No caer en el juego de la intimidación Balderas ubica la tensión actual dentro de una estrategia más amplia de presión.
Primero, señala, apareció el componente comercial, con amenazas arancelarias y un juego de estira y afloja entre México y Estados Unidos. En ese terreno, considera que México logró salir librado de condiciones extraordinarias en un contexto internacional particularmente complejo. Si Diario Red puede publicar lo que casi nadie más se atreve, con una línea editorial de izquierdas y todo el rigor periodístico, es gracias al apoyo de nuestros socios y socias. Apoyar ahora Ahora, la presión se desplaza hacia el terreno de la seguridad y la narrativa del combate al crimen organizado.

Para el analista, Washington intenta colocar a México en una posición defensiva, obligándolo a demostrar constantemente que actúa contra las organizaciones criminales y que coopera de manera suficiente con las agencias estadounidenses. La clave, desde su perspectiva, es no responder de forma reactiva ni aceptar el marco de confrontación impuesto por Estados Unidos. México no debe actuar desde la provocación, pero tampoco desde la subordinación. Su margen más sólido está en mostrar capacidad institucional, sostener la cooperación y dejar claro que cualquier colaboración debe realizarse bajo reglas, soberanía y transparencia.
Cooperación internacional, pero con soberanía Balderas plantea que la mejor respuesta mexicana pasa por la cooperación internacional. No como entrega de soberanía ni como aceptación acrítica de las exigencias estadounidenses, sino como una forma de demostrar que México tiene voluntad y capacidad para enfrentar al crimen organizado dentro de marcos legales y diplomáticos. En una relación tan asimétrica, explica, México no tiene la fuerza material para confrontar de manera directa a una potencia como Estados Unidos.
Por eso, la estrategia más eficaz consiste en exhibir máxima transparencia, cooperación y cumplimiento institucional, cerrando espacios a discursos que intenten presentar al país como omiso o incapaz. Ciertas dependencias podrían buscar mantenerse visibles, activas y relevantes mediante nuevos señalamientos contra funcionarios o actores políticos de otros países. Balderas menciona particularmente a agencias como la DEA Esa postura también permite validar el discurso mexicano sobre combate a la delincuencia organizada.
La cooperación, bien administrada, puede convertirse en una herramienta de defensa soberana: muestra disposición al trabajo conjunto, pero al mismo tiempo obliga a que cualquier señalamiento extranjero se sostenga con evidencia, procedimientos y respeto a los canales formales. El poder judicial estadounidense como herramienta de presión Sobre el posible uso del sistema judicial estadounidense para intervenir indirectamente en asuntos mexicanos, Balderas considera que sí podrían aparecer más casos.
A su juicio, dentro del propio aparato de seguridad de Estados Unidos existen agencias y oficinas con intereses particulares, algunas de ellas presionadas por recortes, pérdida de recursos o cuestionamientos históricos a su eficacia. En ese escenario, ciertas dependencias podrían buscar mantenerse visibles, activas y relevantes mediante nuevos señalamientos contra funcionarios o actores políticos de otros países.
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