Este jueves, brigadas de socorristas rescataron a Hernán Gil, un hombre de 43 años, que sobrevivió ocho días bajo los escombros del doble terremoto en Venezuela. La operación, que comenzó el lunes, involucró a rescatistas de siete países y fue un alivio en medio del trágico balance de muertos y destrucción. El doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 causó casi 2.
300 muertos y miles de desaparecidos en el estado La Guaira. Gusbimar González, esposa de Gil, calificó el rescate como un 'verdadero milagro'. La ventana para hallar sobrevivientes en este tipo de eventos cierra a las 72 horas o tres días.
El rescate de Gil revive la esperanza en un país en duelo, donde la población se abocó desde el primer día a retirar escombros. Sin embargo, ya decenas de edificios en ruinas fueron marcados con la letra D de 'deceased', que indica que el lugar fue inspeccionado por los socorristas sin rastros de vida.

El gobierno de Venezuela elude referirse a desaparecidas en sus balances oficiales, aunque indicó que el día de los sismos había unos 30. 000 ciudadanos en La Guaira, de los cuales 6. 461 fueron rescatados y más de 13. 000 salieron por sus propios medios o ayudados por familiares y amigos. Del resto, nada se sabe.
Equipos de Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica, Portugal, México, Chile y Venezuela cavaron dos rutas simultáneas para liberar a Gil, que recibía hidratación a través de una sonda y aire por un tubo que se instaló mientras avanzaba el operativo.
Los rescatistas se abrazaron y aplaudieron cuando Gil pudo finalmente ser extraído por el túnel de unos tres metros de largo construido por los socorristas. Un niño de tres años fue rescatado el martes y este jueves socorristas brasileños se encuentran en un punto en el que se detectaron señales de vida, aunque sin hacer contacto directo aún.

Las redes sociales permanecen inundadas de fotos de niños, ancianos y parejas, junto con sus nombres, descripción y un número de teléfono para recibir datos. Y frente a ruinas, pobladores aseguran tener familiares con vida y reclaman la ausencia de las autoridades. Maira Sequeira, de 58 años, tiene un sobrino tapiado.
'Estamos tratando de llegar hacia él, pero no hay la suficiente maquinaria ni el suficiente personal que nos ayude. No hay rescatistas', lamentó. 'Ha sido difícil porque cada quien ha tenido que buscar su pala, sus herramientas'.
Es una queja recurrente desde el principio: la inacción de las autoridades, pese a los refuerzos llegados de 27 países movilizados con especialistas y perros de búsqueda. Naciones Unidas calculó pérdida.
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